Contrastando Círculos de Relación
- Wade Taylor
- M j, Y
En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. (Juan 14:2,3)
Estas "viviendas" no son edificios en el cielo. Estas "muchas viviendas" hablan de diferentes círculos o niveles de conexión personal con Jesús en las cuales llega a ser activo en nuestra experiencia de la vida y entramos en una relación cooperativa con Él en el funcionamiento de sus propósitos - "así ustedes estarán donde yo esté."
Considera los siguientes "círculos" (niveles) de relación al Señor que se revelan en las Escrituras. Cinco mil hombres, con mujeres e hijos, vinieron para ver los milagros que hizo Jesús. Los alimentó con peces y panes multiplicados, y luego volvieron pidiendo que hiciera el milagro otra vez. Cuando Jesús los ofreció su vida misma - su carne y sangre - lo ridiculizaron y salieron, porque no tenían capacidad para recibir.
Al tiempo de la experiencia de Pentecostés, habían casi quinientos creyentes, pero solamente ciento veintiuno se quedaron atrás hasta que recibieron la promesa del Espíritu Santo. Jesús envió a setenta a quienes había dado poder para echar fuera demonios y sanar a los enfermos.
Escogió doce como sus discípulos, quienes aprendieron directamente de Él.
Designó a doce, a quienes nombró apóstoles, para que lo acompañaran y para enviarlos a predicar y ejercer autoridad para expulsar demonios. (Marcos 3:14-15)
Si seamos fieles en estar con Jesús, Él será fiel en enviarnos a ministrar a los con necesidades. Entre los doce, habían tres quienes entraron un reino de relación aún más cerca con Jesús - Pedro, Juan y Jacobo. Y entre estos tres, había uno que reclinó en el pecho de Jesús.
Si exploramos nuestros corazones, debemos poder localizar nosotros mismos viviendo en uno de estos diferentes niveles de relación. Quizás estemos entre los cinco mil, gozando de una comida preparado por el Señor mismo, satisfechos con las bendiciones que Él provee.
O, quizás estemos entre los quinientos, llegando a ser cansado y saliendo de la sala apenas antes del tiempo de la infusión del Espíritu Santo y perdiendo ser entre los ciento veintiuno quienes recibieron. Debido a poseer la calidad de fieldad, quizás estemos entre los quienes fueron enviados en ministerio por el Señor, tal como las setenta.
Puede ser que seamos entre los doce, caminando con Jesús por los caminos polvorientos de ese día, mirando a todo lo que Él dijo y hizo. O, quizás seamos entre los tres quienes llevó Jesús a la montaña, donde fue transfigurado antes de ellos como el brillo del sol, cuando conversó con Moisés y Elías.
Quizás nos hemos acercado bastante para identificar con Juan, quien solo reclinó en el pecho de Jesús y oyó el latir de su corazón. Luego, este mismo Juan fue enviado, solo, a una isla llamada Patmos donde recibió una visión de Él que se quedó entre los siete candelabros.
Los en el circulo más exterior fueron satisfechos comer los peces y los panes. Él en el círculo más interior pudo revelar la progresión de la iglesia y de los reinos de este mundo, por todo tiempo. La mayoría de nosotros estamos en alguna parte en medio.
La llamada del Señor todavía va al individuo.
Mis hermanos se enfadaron contra mí, y me obligaron a cuidar las viñas; ¡y mi propia viña descuidé! (Cantares 1:6b)
Ven, amado mío; vayamos a los campos, pasemos la noche entre los azahares. Vayamos temprano a los viñedos, para ver si han retoñado las vides, si sus pimpollos se han abierto, y si ya florecen los granados. ¡Allí te brindaré mis caricias! (Cantares 7:11,12)
El contraste entre estos dos pasajes de Escritura indica que un cambio en ambos el perspectivo y la relación ha tenido lugar. En el primer lugar, ella responde y obra para satisfacer mis hermanos (todos a quienes siente responsable). Ella está trabajando para el Señor, pero reconoce que algo falta y se da cuenta de que ha descuidado su vida devocional. Ha sido tan ocupada que no pasó tiempo con el Señor.
En el segundo caso, Jesús a llegado a ser primero en su experiencia y está respondiendo y obrando en comunión y cooperación con Él. Como desarrolla espiritualmente, gana comprensión y se da cuenta de que previamente solamente conoció al Señor a causa de lo que había recibido de otros. Ahora, puede entrar en Su Presencia y gozar de la fruta en una relación íntima con Él.
Luego dijo Jesús a sus discípulos: -Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará. (Mateo 16:24,25)
Hay una recompensa en satisfacción interior (paz y cumplimiento) esperando al individuo que responde a la llamada del Señor para acercarse más a Él.


