Cosas Más Grandes

  • Nick Bowen
  • 05 July 2009

Introducción
Quiero que miremos a los eventos de esta semana en contexto. Es necesario ver lo que está pasando como más que podemos ver con los ojos. Hay un propósito más grande que eso que ocurre a nuestras mentes, y si vamos a pasar por esta transición exitosamente, tenemos que ver la pintura más grande.

Vamos a mirar a la transición de poder y liderazgo de Elías a Eliseo, considerando a la vez la salida del Señor Jesús y el traspaso de Su poder a los discípulos. En todo esto, quiero que consideremos a Eliseo no como un individuo sino como la iglesia. Cuando hacemos esto vamos a ver que Dios tiene por nosotros un futuro glorioso como Comunidad de las Naciones.

2 Reyes 2:1,2
Cuando se acercaba la hora en que el SEÑOR se llevaría a Elías al cielo en un torbellino, Elías y Eliseo salieron de Guilgal.2 Entonces Elías le dijo a Eliseo: —Quédate aquí, pues el SEÑOR me ha enviado a Betel. Pero Eliseo le respondió: —Tan cierto como que el SEÑOR y tú viven, te juro que no te dejaré solo. Así que fueron juntos a Betel.

Leemos en Eclesiastés que Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo. un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar, un tiempo para destruir, y un tiempo para construir, un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas; un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse.

Había llegado el tiempo para Elías salir. Había hecho cosas grandes, llamó fuego del cielo, hizo milagros, resistió al rey Acab. Fue el mentor y padre espiritual de Eliseo, y ahora dice a Eliseo que va a salir, permanentemente.

Pero Eliseo no quiere oír esto, quiere que Elías quede con él.

2 Reyes 2:3
Allí los miembros de la comunidad de profetas de Betel salieron a recibirlos, y le preguntaron a Eliseo: —¿Sabes que hoy el SEÑOR va a quitarte a tu maestro, y a dejarte sin guía? —Lo sé muy bien; ¡cállense!

Estos hijos de los profetas tenían conocimiento sin experiencia, una combinación peligrosa. No necesitamos profetas como estos, que derriban y no edifican.

Eliseo supo muy bien que iba a suceder, y no quería oírlo. El pensamiento de la salida de su padre le entristeció tanto que lo obstruyó.

Cuando Alejandro me dijo que iba a salir, mis pensamientos eran como estos profetas. Me irritaban, me agitaban. No quería oírlo porque no podía ver el plan total de Dios. Pensaba solamente en el presente, en lo que tenía, y no en lo que podía tener.

Los discípulos se entristecieron cuando Jesús les dijo que tenía que sufrir y morir. No entendían el plan de Dios.

Mateo 16:21 - 23
Desde entonces comenzó Jesús a advertir a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas a manos de los ancianos, de los jefes de los sacerdotes y de los maestros de la ley, y que era necesario que lo mataran y que al tercer día resucitara.22 Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo:

—¡De ninguna manera, Señor! ¡Esto no te sucederá jamás!

23 Jesús se volvió y le dijo a Pedro:

—¡Aléjate de mí, Satanás!

2 Reyes 2:4
4 Elías, por su parte, volvió a decirle: —Quédate aquí, Eliseo, pues el SEÑOR me ha enviado a Jericó. Pero Eliseo le repitió: —Tan cierto como que el SEÑOR y tú viven, te juro que no te dejaré solo. Así que fueron juntos a Jericó.

El problema con la iglesia es que quiere encampar alrededor una experiencia, una doctrina, una persona, y no ve que estas cosas son pasos a algo más grande. Es como un niño que quiere quedar a la edad de 5 años porque le gusta tanto, nunca quiere crecer. La iglesia no puede despedirse del pasado y avanzar en las cosas de Dios.

Los judíos no podían reconocer al Mesías cuando llegó. Se mantenían en su religión, en la ley, en lo que tenían.

Hay veces cuando debemos aferrarnos a lo que tenemos, y hay veces cuando debemos desasir nuestras posesiones preciosas.

2 Reyes 2:5

También allí los miembros de la comunidad de profetas de la ciudad se acercaron a Eliseo y le preguntaron: —¿Sabes que hoy el SEÑOR va a quitarte a tu maestro, y a dejarte sin guía? —Lo sé muy bien; ¡cállense!

La carne es muy insistente, no se rinde fácilmente. El hombre natural resiste al hombre del Espíritu.

2 Reyes 2:6
Una vez más Elías le dijo: —Quédate aquí, pues el SEÑOR me ha enviado al Jordán. Pero Eliseo insistió: —Tan cierto como que el SEÑOR y tú viven, te juro que no te dejaré solo. Así que los dos siguieron caminando

Elías no puede cambiar a Eliseo. Dios quiere hacer cosas grandes con Eliseo, y él es su mayor enemigo. ¿Cómo es en nuestras vidas – resistimos el plan de Dios por nosotros? Quizás sea que Dios está tratando de obrar en nuestras vidas y estamos impidiéndole.

2 Reyes 2:7
y se detuvieron junto al río Jordán. Cincuenta miembros de la comunidad de profetas fueron también hasta ese lugar, pero se mantuvieron a cierta distancia, frente a ellos.

Jordán representa la muerte, porque fluye hacia abajo. Eliseo ahora va a decrecer. Los profetas no pueden acercarse a ellos porque algo significante va a suceder.

2 Reyes 2:8
Elías tomó su manto y, enrollándolo, golpeó el agua. El río se partió en dos, de modo que ambos lo cruzaron en seco.

Esto es su último milagro. Elías se movió con el poder de los de antemano, como Moisés, y andaba en la plenitud del Espíritu. No hizo esto para jactarse o como una artimaña de salón.

2 Reyes 2:9
Al cruzar, Elías le preguntó a Eliseo: —¿Qué quieres que haga por ti antes de que me separen de tu lado? —Te pido que sea yo el heredero de tu espíritu por partida doble—respondió Eliseo.

Eliseo no pide por sanidad, ni seguridad, ni riquezas. Dice “yo quiero lo que tú tienes. Tú tienes algo especial y lo quiero en mi propia vida.” Y pidió una porción doble. Quiero más y más.

2 Reyes 2:10
—Has pedido algo difícil —le dijo Elías—, pero si logras verme cuando me separen de tu lado, te será concedido; de lo contrario, no.

No fue algo difícil por Dios, sino por Eliseo. Las cosas mejores de Dios no caen por el cielo. Las joyas no se encuentran en la superficie de la tierra; hay que excavar para ellas.

Vamos a fijar los ojos en Cristo.

Cuando fuimos al aeropuerto para despedir a Ale y su familia, juntábamos con él antes que tenían que ir. Fueron a la facturación con sus maletas, y después hablábamos y abrazábamos y llorábamos hasta que llegó la hora, y quedaron en la línea de seguridad. La línea avanzó poco a poco y ellos fueron más y más lejos. Al fin tenían que doblar la esquina y saludábamos y no los vimos más.

Fue en ese momento que sentí el impacto de su partida, cuando no podía verle más.

2 Reyes 2:11
Iban caminando y conversando cuando, de pronto, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en medio de un torbellino.

Alejandro no fue en un carro de fuego o torbellino sino en un avión. Yo supe que el avión le llevaría como 4 mil millas de aquí y que no iba a verle más.

2 Reyes 2:12
Eliseo, viendo lo que pasaba, se puso a gritar: «¡Padre mío, padre mío, carro y fuerza conductora de Israel!» Pero no volvió a verlo. Entonces agarró su ropa y la rasgó en dos.

Elías fue el padre espiritual de Eliseo. Eliseo sintió profundamente la pérdida de su mentor y su amigo. También fue su fuerza. Pero no lo vio más.

Agarró su ropa y la rasgó en dos. Hay un tiempo para lamentar lo que hemos perdido. Hay un tiempo para llorar.

Pero ese tiempo es por un rato, no más. No podemos quedarnos allí.

2 Reyes 2:13,14
Luego recogió el manto que se le había caído a Elías y, regresando a la orilla del Jordán,14 golpeó el agua con el manto y exclamó: «¿Dónde está el SEÑOR, el Dios de Elías?» En cuanto golpeó el agua, el río se partió en dos, y Eliseo cruzó.

Eliseo ya no lamentó la salida de Elías. En vez de eso recibió el manto de su mentor e hizo las mismas cosas como él. Su tiempo de aflicción fue pasado, su tiempo en Dios había llegado.

Los discípulos lamentaban la partida de Cristo cuando ascendió al cielo. Pero esperaban 10 días como Él les dijo y recibieron el Espíritu Santo en poder en el día de Pentecostés. Entonces empezaron a hacer las mismas cosa que Él había hecho. Sanaron a los enfermos, echaron fuera demonios, resucitaron a los muertos, y predicaban el evangelio del Reino de Dios.

Jesús dijo que el que cree en el hará sus obras y aun las hará mayores.

Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre. (Juan 14:12)

Eliseo hizo aun cosas más grandes que Elías – hizo dos veces los milagros que Elías.

El Señor Jesús escogió 12 hombres muy humanos, con faltas y debilidades. Vivió con ellos por 3 años y medio. Ellos vieron los milagros, oyeron las enseñanzas, Jesús fue su mejor amigo. Jesús intentó salir al fin de esos 3 años y enviar Su Espíritu; les dijo yo estaré con ustedes. Y eso es lo que pasó. Ellos trastornaron el mundo.