El Día Que Dios Corrió

  • Nick Bowen
  • 02 August 2009

Introducción
Dios no se apresura, no tiene prisa – tiene todo el tiempo en el mundo, tiene toda la eternidad.

Dios creó al mundo en 7 días – podría haberlo hecho todo en un segundo

Juan 11 – L¬ázaro estaba enfermo, Jesús quedaba donde estaba 2 días.

Lucas 9 – en camino a sanar a la hija de Jairo, Jesús paró para ministrar a la mujer enferma.

Pero había un día que Dios corrió

Llamamos esta historia “El Hijo Perdido” pero podemos llamarla “El Padre Amante.”

v. 11
Dos hermanos – caracteres diferentes

mayor – erudito, frío, austero, reservado

menor – impetuoso, volátil

v. 12
Un hombre tenía dos hijos —continuó Jesús—.12 El menor de ellos le dijo a su padre: "Papá, dame lo que me toca de la herencia." Así que el padre repartió sus bienes entre los dos.

Dame lo que me toca de la herencia. – imperioso, sin cariño, no cercanía. Vio al padre como distante, lejos.

Muchos quieren a Dios solamente por lo que puede darlos. Quieren provisión, nada más, y entonces huir de Él. El pecado más grande es ser independiente de Dios; todos los otros vienen de esto.

Pensamos solamente en gratificación instantánea.

Cansó del gobierno de su padre – pensó que podía manejar su vida mejor que su padre.

Tenemos voluntad libre. Podemos escoger, y sufrimos las consecuencias. Elijan ustedes mismos a quiénes van a servir. (Josué 24:15)

Mateo 16:26 - ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida?

Isaías 55:2 - ¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que no satisface?

El padre lo dio lo que pidió – Dios puede darnos lo que pedimos aun si no es Su voluntad perfecta por nosotros. Tengo familiares que tienen mucho y dicen “Dios me ha bendecido y me ha dado todo esto”… Pablo dijo que había perdido todo por la causa de Cristo.

El padre dijo al hermano mayor “siempre estás conmigo y todo lo que tengo es tuyo.”

El padre no impidió al hijo – supo que la experiencia es el mejor maestro.

v. 13
Poco después el hijo menor juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano; allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia.

Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino. (Isaías 53:6)

Se fue a un país lejano – quería poner distancia entre él y Dios.

… vivió desenfrenadamente - “destruyó a sí mismo”

No pensó en ahorrar su dinero. No pensó en dar. Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes. (Lucas 6:38)

v. 14
Vino la escasez cuando se acabó su dinero – como la tormenta cuando Jonás se fue del Señor.

Comenzó a pasar necesidad

v. 15
Así que fue y consiguió empleo con un ciudadano de aquel país, quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos.

No podía regresar a su padre – orgulloso todavía

Prohibido, impuro – Levítico 11:7. Degradación más profunda

Pastor de cerdos, porquero – David fue pastor de ovejas.

v. 16
Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada.

El pecado te llevará más lejos que quieres ir.

“El pecado a arruinado a hombres, a arruinado a mujeres, ha arruinado a ángeles. El pecado ha ocasionado cada lágrima de dolor, cada suspiro de aflicción, cada punzada de agonía. El pecado ha marchitado todo que es justo, arruinado todo que es bueno. ha hecho amargo todo que es dulce, ha secado manantiales de conforte, ha rodado a lo largo y ancho mareas de pena. El pecado ha cavado cada tumba, construido cada ataúd, ha tejido cada mortaja, ha ampliado cada cementerio … que el mundo jamás ha visto.” (Robert G. Lee)

Gastó todo su dinero y no tenía nada mostrar para ello. Su cartera era vacía, su estómago era vacío, su corazón era vacío.

Salmo 142:4 - Mira a mi derecha, y ve: nadie me tiende la mano. No tengo dónde refugiarme;

Por mí nadie se preocupa.

Jeremías 30:14 - Todos tus amantes te han olvidado; ya no se ocupan de ti. Por causa de tu enorme iniquidad, y por tus muchos pecados, te he golpeado, te he corregido, como lo haría un adversario cruel.

Las cáscaras los comió la gente más pobre en tiempos de hambruna.

v. 17
Por fin recapacitó y se dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre!

Recapacitó – “vino a sí mismo.” Se dio cuenta de que los sirvientes de su padre comieron mejor que él.

v. 18
Tengo que volver a mi padre y decirle: Papá, he pecado contra el cielo y contra ti.

Su deseo era comer mejor, pero su confesión es clásica.

No dijo “volveré a la casa de mi padre” sino “tengo que volver a mi padre.”

El pecado es contra Dios – “he pecado contra el cielo.”

¿Cómo pecó contra el padre? Rechazó su compañerismo. Buscó satisfacción en otro lugar.

v. 19
Ya no merezco que se me llame tu hijo; trátame como si fuera uno de tus jornaleros."

Oh, qué cambio en su corazón. Fue dispuesto tomar la posición de un sirviente, ser no más un hijo.

v. 20
Así que emprendió el viaje y se fue a su padre.

Se emprendió el viaje – y fue a su padre. Muchos tienen un buen comienzo, o un buen deseo, pero nunca hacen más que eso.

No fue rapidamente – llevó la carga de su rechazo de su padre, la memoria de su tiempo con los cercos. Vino con dudas – ¿le aceptaría su padre? Lleno de vergüenza

Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó

Estaba lejos cuando su padre lo vio – el padre buscaba su vuelta cada día. Estaba mirando por la ventana preguntando ¿Es hoy el día en que mi hijo regrese a mi? Cada noche se acostó con un corazón pesado, durmiendo intermitentemente, pensando acerca de su hijo perdido. Hizo sus deberes con medio corazón, cabizbajo. Pero un día lo vio – limpió la ventana y miró otra vez - ¿es verdad? si – es él.

Se compadeció de él – a pesar de du rechazo, tuvo compasión. Fue movido por amor, por compasión.

El padre corrió – perdió toda su dignidad, corriendo con brazos extendidos –sus sandalias batiendo contra los pies, tropezando en su manto, torrente de lagrimas en las mejillas, su pelo blanco ondeando detrás, gritando “mi hijo, mi hijo.”

El padre lo abrazó y lo besó – en toda su inmundicia, en toda su desdicha, en toda su vileza. Le aceptó al hijo completamente. No guardó rencor a él. No lo tenía en contra de él.

v. 21
El joven le dijo: "Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo."

Cumplió su promesa. Es una cosa hacer una promesa a Dios, es otra cosa cumplirla.

No podía cumplir su voto – no podía decirlo todo. El padre le interrumpió, tan alegre fue él.

v. 22
Pero el padre ordenó a sus *siervos: "¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies.

mejor ropa – salvación: él me vistió con ropas de *salvación y me cubrió con el manto de la justicia. (Isaías 61:10) Adán y Eva no podían cubrir su desnudez con hojas de higuera, pero Dios cubre todo, todo, con un manto de salvación. No hay nada que podemos hacer para expiar para nuestros pecados, pero Dios nos cubre con la sangre de Su propio Hijo, y somos justos en Su vista.

Zacarías 3:1 - 4

Entonces me mostró a Josué, el sumo sacerdote, que estaba de pie ante el ángel del SEÑOR, y a *Satanás, que estaba a su mano derecha como parte acusadora.2 El ángel del SEÑOR le dijo a Satanás: «¡Que te reprenda el SEÑOR, que ha escogido a Jerusalén! ¡Que el SEÑOR te reprenda, Satanás! ¿Acaso no es este hombre un tizón rescatado del fuego?» 3 Josué estaba vestido con ropas sucias en presencia del ángel.4 Así que el ángel les dijo a los que estaban allí, dispuestos a servirle: «¡Quítenle las ropas sucias!» Y a Josué le dijo: «Como puedes ver, ya te he liberado de tu culpa, y ahora voy a vestirte con ropas espléndidas.»

anillo – con el anillo oficial un rey selló sus documentos, que indicó que eran suyos oficialmente. Una seña de propiedad. Somos suyos. «El Señor conoce a los suyos», (2 Timoteo 2:19)

sandalias – los sirvientes no llevaron zapatos, y el hijo sin duda no llevó sandalias en su viaje. Esto indica que ahora es verdaderamente un hijo y no un siervo.

v. 23
Traigan el ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete.

v. 24
Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado." Así que empezaron a hacer fiesta.