El Desierto

  • Nick Bowen
  • 22 junio 2008

Versículo 1

En el año quince del reinado de Tiberio César, Poncio Pilato gobernaba la provincia de Judea, Herodes era tetrarca en Galilea, su hermano Felipe en Iturea y Traconite, y Lisanias en Abilene; (Lucas 3:1)

El sistema político – el imperio romano había conquistado el mondo conocido en ese tiempo, en Europa y el Mediterráneo.

“Tetrarca” – un gobernante de una provincia.


Versículo 2

 el sumo sacerdocio lo ejercían Anás y Caifás.

El sistema religioso. Dios había instituido un sistema de sacerdotes, leyes, sacrificios. Esto fue en efecto por muchos años. Ya no usaban el tabernáculo, sino habían construido un templo grande y fijo.

La gente trajeron animales para sacrificar para expiar para los pecados. Millares de animales fueron sacrificados, ríos de sangre fluyeron del altar del holocausto. Cada año tenían que repetir los sacrificios. Los sacerdotes también tenían que pedir perdón por sus pecados.


En aquel entonces, la palabra de Dios llegó a Juan hijo de Zacarías, en el desierto.

La palabra de Dios no vino al sistema religioso, con sus sacerdotes, sacrificios, y templo, aunque ese sistema fue instituido por Dios.

Vino a un hombre crudo, con ropa hecho de pelo de camello. Llevaba puesta un cinturón de cuero,  y se alimentaba de langostas y miel silvestre.  La palabra vino a Juan en el desierto; no fue parte del sistema. No vina a los sacerdotes con sus mantos y ritos y rituales. Vino a un solo hombre.

Dios dice La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón. (1 Samuel 16:7)

¿Porqué vino la Palabra de Dios a Juan Bautista? Porque él fue preparado. Él tenía un oído para oír. Estaba llenado con el Espíritu Santo en el vientre de su madre. Cuando todavía estaba en el útero de su madre Elisabet cuando entró en la sala María, todavía embarazada con Jesús. Y ¿qué pasó? Juan saltó en el vientre de su mamá. Reconoció a Jesús no con los ojos, no por lo natural, sino por el Espíritu.

Tenía ojos para ver, y oídos para oír. Que Dios cultive en nosotros estas facultades, que podemos oír y traer la palabra de Dios.


El desierto es un lugar de revelación

Moisés vio la zarza en llamas en el desierto.

Juan Bautista recibió la Palabra des Señor en el desierto.

Dios quiere revelar a Su Hijo a la iglesia.

Cuando Dios desvela lo que no podemos discernir con los sentidos naturales. Se puede estudiar la Biblia por 10 años, se puede memorizar cada libro – pero sin revelación de Dios no vas a ver al Señor. Isaías dijo vi al Señor – después que murió el rey Uzías, su mentor, su patrocinador, su tío. Estaba en un desierto.


El desierto es un tiempo de transición.

     Juan Bautista – un tiempo de transición de

                 -tipos y sombras a la realidad
                 -el promesa del Mesías a su llegada
                 -de la ley a la gracia
                   -del antiguo pacto al nuevo

 El Mesías fue prometido en todo el antiguo testamento. Eso fue la preparación. Dios escogió un pueblo por sí mismo, por el cual traer el Salvador de toda la raza. Ahora era el cumplimiento del tiempo. Dios iba a usar a Juan para anunciar la llegada de Cristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Fue un gran cambio, un paradigma nuevo.


El desierto fue un tiempo de transición por los israelitas cuando salieron de Egipto hacia la tierra prometido. Por 40 años viajaron tras el desierto, guiado por la Presencia de Dios en forma de una nube de día y fuego de noche. Fueron librados de esclavitud, en camino a libertad en una tierra donde abundó leche y miel. Querían volver a Egipto, a lo familiar, a un tipo de seguridad – en Egipto podían comer pepinos y melones y puerros y cebollas y ajos – y empanadas, tortillas, baleadas, plátanos, gallo pinto, arroz gaucho, papas con chorizo, ceviche, pastel de choclo, carbonada, charquicán, cazuda de ave, albóndigas, carnitas, tlacoyos, bandeja paisa, sancocho cuchuco, y chicharrones, corvina, humitas, fritada. En el desierto tenían solamente maná del cielo. (La palabra maná quiere decir ¿qué es esto?)

Muchos aquí están en un tiempo de transición – han venido aquí de tu país; tu cuerpo está aquí pero sientes como Moisés – un extranjero en tierra extraña. Tu alma todavía está en transición. Transición no ocurre instantáneamente – requiere tiempo. Para los israelitas requirió 40 años.

Un amigo mío fue en un viaje misionero a Fiji. Aprendió que los fijianos van más lentamente que los anglos. Estaban caminando a alguna parte cuando los fijianos se pararon y se sentaban en el bordillo. -¿Qué hacen? pidió mi amigo. –Estamos esperando para nuestras almas, que se pongan al día.

Tu alma quizás está todavía en transición. Aquí estás en un país extraño – el idioma es extraño, los costumbres son extraños, la cultura, la música, la comida, la televisión - todo. Estás en un desierto.

Pero Dios puede traer Tu palabra en el desierto. Y tú puedes oírla. Isaías dice Se alegrarán el desierto y el sequedal;  se regocijará el desierto  y florecerá como el azafrán.


¿Qué es la palabra de Dios? Es exactamente eso – la palabra de Dios, la palabra que se enfoca en Dios, que levanta su nombre, que la da toda la gloria. Es el idioma del cielo, el idioma de los ángeles, el idioma de los que aman a Dios con todo el corazón.


La iglesia mundial es en transición de la época de la iglesia a la época del Reino:

     Iglesia                                                  Reino
     Mapa                                                   Territorio
     Menú                                                   Comida
     Plan                                                     Poner en practico
     Conclusión                                           Experiencia


Oseas 6:1-3 –

1 ¡Vengan, volvámonos al Señor!
   Él nos ha despedazado, pero nos sanará;
    nos ha herido, pero nos vendará.
2 Después de dos días nos dará vida;
      al tercer día nos levantará,
      y así viviremos en su presencia.
3 Conozcamos al Señor;
      vayamos tras su conocimiento.
   Tan cierto como que sale el sol,
      él habrá de manifestarse;
   vendrá a nosotros como la lluvia de invierno,
      como la lluvia de primavera que riega la tierra.


2 Pedro 3:8 - Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

Dios nos ha llamado al reino para esto. Mordoqueo dijo a Ester ¡Quién sabe si no has llegado al trono precisamente para un momento como éste!»  (Ester 4:13) ¿Y cómo respondió Ester? Dijo me presentaré ante el rey, por más que vaya en contra de la ley. ¡Y si perezco, que perezca!» (Ester 4:16)

 

 
Dios quiere moverse
Dios quería simplemente vivir en una tienda. Dio las instrucciones a Moisés para construir la tienda en el campo. Fue Su idea, fue Su deseo. Fue una tienda extraña, pero cuando fue completa, la Presencia de Dios vino de tal manera que los sacerdotes no podían quedarse en pie.

La tienda fue completamente portátil. Los muebles – el altar, el candelabro, la mesa, el arca – tenían anillos por los cuales los pusieron varas de madera, cubiertos con oro, y llevaban los muebles en sus hombros. Doblaban las cortinas e empacaron las herramientas del tabernáculo, y llevan todo en el desierto, siguiendo la nube. Cuando se paró la nube, la gente se pararon también e instalaron la tienda otra vez. Esto pasó 42 veces cruzando el desierto.


El profeta Ezequiel tenía una visión – vio el templo de Dios. Y vio que la nube de la Presencia de Dios alzó del templo. Pero nadie no hizo nada. La Presencia de Dios fue un poco más allá, pero todavía la gente no hicieron nada. Finalmente la Presencia partió enteramente. La gente no podía hacer nada – el templo fue rígido, fijo. No podían mover con Dios.


Queremos ser una iglesia que puede mover con Dios. No queremos simplemente hacer la misma cosa en cada reunión. Si Dios quiere que gritemos, o bailemos  - queremos gritar y bailar. ¿No sientes a veces el baile en tus pies? Pues, baila entonces. Vamos a mover con Dios. Si sentimos como reír, vamos a reír. Tenemos el gozo del Señor. ¿No piensas que Jesús rió? Yo creo que Él fue muy feliz.


                

El Desierto Es Un Tiempo de Preparación

3 Juan recorría toda la región del Jordán predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados.

4 Así está escrito en el libro del profeta Isaías:
      «Voz de uno que grita en el desierto:
   "Preparen el camino del Señor,

En esos días, cuando vino un rey a una ciudad, un corredor fue en frente diciendo Preparen el camino del Señor. Tocaba a la gente quitar las piedras del camino, y hacerlo liso para el rey.

Juan fue el precursor, el corredor, por el rey Jesús. Nos dice preparar su camino.

Lucas 1:17 - Él irá primero, delante del Señor, con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar los padres con los hijos y guiar a los desobedientes a la sabiduría de los justos. De este modo preparará un pueblo bien dispuesto para recibir al Señor.

Un pueblo que seguirá la nube. (Tenemos amigos que lo hicieron literalmente.)

 

 


Háganle sendas derechas.
Que el Señor tenga sendas derechas en nosotros, que no hay torceduras ni nada escondida en nosotros, que el pueda viajar en nuestros corazones.


5 Todo valle será rellenado,

Gozamos de horas en la montaña en la Presencia de Dios. Pero en otros tiempos en nuestras vidas, experimentamos depresión, tristeza. Estamos muy desanimados en la valle. Dios quiere rellenar estas depresiones en nuestras vidas. ¿Estás cansado de vivir así como un yo-yo? Que haga su obra para levantarnos de la valle de depresión.

 

 Toda montaña y colina será allanada.

Dios quiere limpiarnos de todo orgullo, todo egoísmo y amor propio, todo que nos levanta sobre otros. Si vamos a ser siervos, tenemos que aprender a humillarnos, a pensar más en la otra persona para discernir sus necesidades, y no en que Dios está usándonos.

 
 Los caminos torcidos se enderezarán

En Eclesiastés, Salomón dice Ni se puede enderezar lo torcido. Pero él buscaba bajo el cielo. Tenía un punto de vista terrenal. No podemos cambiar, no podemos enderezar lo torcido. Pero Cristo puede cambiarnos, puede limpiarnos de todo pecado. No tenemos que vivir como esclavos a los enemigos de nuestras almas.

David dice en Salmo 121 A las montañas levanto mis ojos;  ¿de dónde ha de venir mi ayuda?  Mi ayuda proviene del Señor,  creador del cielo y de la tierra.

 
Las sendas escabrosas quedarán llanas.

Dios quiere trabajar en nuestras personalidades para alisar los lugares ásperos. ¿Cómo respondes a tu esposo? ¿A tus padres? ¿A tus hijos? ¿Cuándo alguien dice algo que no te gusta, puedes responder con amabilidad?

En Proverbios leemos La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego.

Santiago dice Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada?

Hay otras áreas de nuestras personalidades que necesitan ser alisados – y el Señor puede hacerlo.

 

6 Y todo *mortal verá la salvación de Dios."

 

El desierto es un lugar de disminución

Versículo 4 - Juan era la voz de una que grita en el desierto – solamente una voz. No por su propia gloria. ¿Qué pasó a Juan? Fue encarcelado. Fue decapitado. Dijo A ­él le toca crecer y a mi menguar. Dijo Yo los bautizo a ustedes con agua. Pero está por llegar uno más poderoso que yo, a quien ni siquiera merezco desatarle la correa de sus sandalias.


En el desierto, Moisés, quien había matado a un egipcio, porque era un hombre de grandes pasiones terrenales, fue disminuido por 40 años. Al oír la voz de Dios decirle ir a faraón y decir Deja ir a mi pueblo, respondió ¿Quién soy yo?


Jeremías dijo al Señor, cuando la Palabra del Señor vino a él «¡Ah, Señor mi Dios! ¡Soy muy joven, y no sé hablar!» (Jeremías 1:6)

Salomón dijo a Dios, al llegar a ser rey en Israel  »Ahora, Señor mi Dios, me has hecho rey en lugar de mi padre David. No soy más que un muchacho, y apenas sé cómo comportarme. (1 Reyes 3:7)

Él que va a traer la palabra de Dios necesita ser libro de orgullo, con corazón de un niño, dependiente completamente en el Señor. Es Su palabra.

 

Dios está llenando iglesias étnicas para traer avivamiento a este país

Piensan que vinieron aquí para el trabajo, pero Dios tiene planes más grandes que eso. No les digo esto para envanecerles, sino para humillarles. Cristo no vino para que le sirvan, sino para servir, y nosotros seguimos en sus pasos. Dios quiere levantar un Juan Bautista corporativo, el cuerpo de Cristo, no individuos sino un hombre de muchos miembros, los cuales somos nosotros.

Tienes la Palabra de Dios – vive en ti. Dios tiene un gran propósito por tu vida y para esta iglesia. Si sentimos aislados, olvidados, es porque estamos en el desierto – un lugar de revelación, preparación, transición, y disminución. Prepárense para lo que va a venir.