EL TERCER DÍA
- Nick Bowen
- 04 April 2010
Introducción
Cristo fue concebido en una matriz virgen, claramente el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre. El cielo no tenía madre para Él, ni la tierra tenía un padre.
Nació en un granero, lo más pobre de los pobres. Vivió una vida tal como la tuya y la mía, hasta la edad de 30 años, cuando comenzó su ministerio. Ministró por tres años y medio, predicando el Reino de Dios, sanando a los enfermos, demostrando la gloria y poder de Dios. Declaró que Dios fue Su padre, y por eso lo crucificaron 3 y medio años después. Lo enterraron en una tumba virgen, en el que todavía no se había sepultado a nadie.
Eso fue en un viernes. Por tres días Sus discípulos lamentaron Su muerte. El tercer día, resucitó de la tumba.
Resucitado
Por resucitar de entre los muertos, Cristo demostró el poder de Dios sobre todo el poder del enemigo. “Dios Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal.” (Colosenses 2:15)
La resurrección de Jesucristo es el evento crucial en la historia del mundo. Cuando todo apareció perdido – todo lo que era bueno y justo, todo lo que era santo y puro – Dios demostró Su poder y estableció Su reino en la tierra por siempre y para siempre. Nunca jamás podría la muerte dominar. Nunca jamás podría la oscuridad envolver a la gente. Con un acto final y traumático, Dios ganó la victoria en la batalla épica de todo tiempo.
Ahora hay esperanza en toda situación – puesto que la muerte, el último enemigo, ha sido vencido, ¿no puede Dios darnos la victoria en cada caso? Ya no somos atrapados en el reino de la oscuridad, sino hemos sido trasladados l reino de luz. No es que nunca tenemos problemas, sino sabemos que la victoria es segura sobre todo tipo de cosas.
El número tres
No se puede encerrar ningún espacio con uno o dos líneas – requiere tres. Por eso el número tres representa lo que es sólido, firme, completo y entero.
Hay tres divisiones del tiempo – pasado, presente y futuro.
Hay tres grados de comparación – bueno, mejor, y lo mejor, alto, más alto y lo más alto.
Hay tres reinos en nuestro idea de la materia – animal, vegetal y mineral.
Es muy significante que Cristo resucitó el tercer día. El número tres es muy importante en la Biblia.
Dios tiene tres atributos – omnisciencia, omnipotencia, y omnipresencia.
Fue crucificado en el tercer hora del día (el día comenzó a las 6 por la mañana por los hebreos). Por tres horas colgó en la cruz. Y resucitó el tercer día.
Había tres partes del tabernáculo y del templo.
Dios es en tres personas.
Cristo resucitó a tres personas.
Las bestias en Apocalipsis repiten sin cesar “Santo, santo, santo.”
Somos resucitados también
Pero sobre todo esto, más que todo esto, el número tres en la Biblia representa resurrección. En el tercer día de la creación, las aguas debajo del cielo se reunieron en un solo lugar, y la tierra seca apareció. Esto fue un presagio de ese día – el evento central en toda la historia humana – cuando Cristo resucitaría de entre los muertos. Él que fue crucificado y enterrado por tres días levantó puro y santo. Nunca tiene que morir otra vez, vive eternamente.
Y todos los que creen en Él tienen esta promesa – que al último Día resucitarán también para vivir por siempre en la Presencia de Dios. La victoria de nuestro Jesús es nuestra victoria también.
Cuando pienso en esta estación de Pascuas, no pienso en huevos de chocolate ni de jelly beans ni de flores ni de conejos – cosas que muchos dicen que representan la vida nueva, sino en la vida nueva misma. Si uno posee la cosa, no necesita un símbolo. Porque Él vive, nosotros vivimos también. Nos ha dado esta vida nueva, la vida del poder de Su resurrección.
Fuimos muertos en nuestros pecados, Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros nos dio vida con Cristo. Fuimos muertos a Dios, muertos a Su Presencia, muertos en nuestros espíritus. Pero Dios … pero Dios … pero Dios nos ha dado vida con Cristo.
Ese evento hace dos mil años nos ha tocado con Su poder en este día. No hay distancia ni tiempo en Dios, y somos resucitados con Cristo. Lo viejo ha pasado, lo nuevo ya ha llegado. La naturaleza humana, el hombre viejo, está en el fondo del mar con nuestros pecados, nunca ser recordado más.
Tres días de viernes a domingo
A veces sentimos enterrados, en una tumba.Estamos en una situación difícil, y no sabemos resolverla. Siente que hay una roca grande sobre la puerta y que nadie puede quitarlo. Voy a morir aquí – no hay esperanza. Esto va a quedar así para siempre – siempre voy a estar enfermo, no hay como pagar las cuentas. Siempre voy a estar deprimido. No hay salida.
¿Qué podemos hacer entonces, allí en la oscuridad? Absolutamente nada. La situación está fuera de nuestro control.
Pero había solamente tres días de viernes a domingo. Hay luz para ti, hay esperanza. Las cosas van a cambiar, van a mejorar. Esta prueba es solamente por un rato. Dios va a quitar la piedra y tú vas a salir de la tumba mejor que cuando entraste allí.
“Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento.” (2 Corintios 4:17)
El sufrimiento momentáneo nos trae a un nuevo nivel en Dios, nos trae más de Su Presencia.
Quizás el enemigo tenía su mano en esto. Dios no es el autor de muchas cosas para las cuales le culpamos. Pero sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.
David supo esto – dijo “Aun si voy por valles tenebrosos….” Supo que no iba a quedar ni morir en el valle. Supo que solamente la luz puede hacer una sombra, que el sol todavía estaba brillando. Dijo “no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado.”
Pablo dijo “Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?”
El Tercer Día
“Entonces Josué dio la siguiente orden a los jefes del pueblo: «Vayan por todo el campamento y díganle al pueblo que prepare provisiones, porque dentro de tres días cruzará el río Jordán para tomar posesión del territorio que Dios el SEÑOR le da como herencia.»
Después de 400 años en esclavitud en Egipto, después de 40 años en el desierto, eran en punto de entrar en la tierra prometida y tomar posesión del territorio que Dios el Señor les dio como herencia.
Moisés podía guiarles fuera de Egipto y a través el desierto, pero no fue permitido entrar en la tierra prometida. Moisés representa la ley, y la ley no puede traernos a nuestra herencia.
Pero vino un cambio de liderazgo, un cambio de método: Dios dijo a Josué «Mi siervo Moisés ha muerto. Por eso tú y todo este pueblo deberán prepararse para cruzar el río Jordán y entrar a la tierra que les daré a ustedes los israelitas.” (Josué 1:2)
El nombre “Josué” en el idioma hebrea es igual al nombre “Jesús. Josué es nuestro Jesús y va a guiarnos a la tierra prometida, el Reino de Dios. Dios dice a Su pueblo “dentro de tres días.”
Pedro escribió “para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.” (2 Pedro 3:8)
Hemos tenido dos mil años de la época de la iglesia – dos días. Ahora vemos los primeros rayos del sol del tercer día. Estamos entrando en algo nuevo en Dios. Tal como Cristo resucitó el tercer día, Su pueblo va a resucitar de la época de la iglesia con sus tradiciones y leyes, con sus programas y ritos. Dios está quitando nuestras cadenas y librándonos para vivir en la luz de este tercer día.
“Después de dos días nos dará vida; al tercer día nos levantará, y así viviremos en su presencia.” (Oseas 6:2) Cristo resucitó el tercer día, y nosotros también. En este tercer día Dios va a manifestar Su Presencia como nunca antes – ríos brotarán en el desierto, y vamos a vivir en Su Presencia. Hemos tenido visitaciones, avivamientos, conferencias, buenas reuniones – pero esas cosas son solamente precursores al tercer día de Dios. Dios va a mudarnos del ámbito de lo parcial a la plenitud de Su Hijo amado.
¿Están listos para la nueva cosa que Dios quiere hacer? Vamos a viajar con poco equipaje. Vamos a estar atentos al susurro de Su voz. Vamos a esperar en el Señor. Vamos a estar en Su Palabra. Vamos a sacudir las sombras de la noche. Vamos a caminar en la luz de un día nuevo en Dios.
“—Vayan y díganle a ese zorro: "Mira, hoy y mañana seguiré expulsando demonios y sanando a la gente, y al tercer día terminaré lo que debo hacer." (Lucas 13:32)
En inglés este versículo dice “al tercer día seré perfeccionado.” Cristo va a ser perfeccionado en Su Pueblo.
“Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido.” (1 Corintios 13:12) En esos día, los espejos eran fabricados de metal, así el imagen en el espejo no fue clara. Vemos al Señor de manera imperfecta, pero en el tercer día vamos a conocerle a Él tal como Él nos conoce a nosotros.
Las llaves
¿Qué pasó por los tres días que Cristo fue enterrado? ¿Fue simplemente reposado adentro de la tumba? Pablo nos dice en Efesios 4:9: “Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?” (RV)
Jesús fue al infierno, marchó por los pasillos al diablo mismo, y demandó de él las llaves de la muerte y del Hades. Jesús dijo:
No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. (Apocalipsis 1:17,18)
¿De dónde consiguió Satanás las llaves de la muerte y del Hades? ¿Cómo es que él las tenía?
Satanás consiguió las llaves de Adán en el jardín del Edén. Dios había dado dominio sobre Su creación a Adán: “«Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.» (Génesis 1:26)
Adán renunció su dominio y lo dio a Satanás. Es porque se llama “el príncipe de este mundo.”
La Biblia nos dice que por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte:
Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron. (Romanos 5:18)
El Séptimo Día
En seis días Dios creó el cielo y la tierra y todo lo que hay en ella, y en el séptimo día descansó.
¿Qué quiere decir que descansó? ¿Estaba tan cansado de todo Su trabajo que tenía reposar un poquito? ¿Dijo “Wow, eso fue difícil – crear las montañas?” ¿Dijo “Quemé la mano creando el sol?”
Por supuesto que no. Dios nunca se cansa. David dijo que los cielos son la obra de Sus dedos. El descanso de Dios es cuando puede manifestar sus atributos. Dios no es perezoso, es activo.
Había cuatro mil años de historia en el Antiguo Testamento, y dos mil años en el Nuevo. El séptimo día es el tercer día, cuando Dios va a manifestar Su Presencia en Su plenitud.
Los Mil Años
Entonces vi tronos donde se sentaron los que recibieron autoridad para juzgar. Vi también las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios. No habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni se habían dejado poner su marca en la frente ni en la mano. Volvieron a vivir y reinaron con Cristo mil años. (Apocalipsis 20:4)
Estos mil años son el día nuevo de Dios, el tercer día. Si nos ponemos de puntillas podemos comenzar a ver donde la luz del sol está penetrando las tinieblas.
Vengan – salgamos de la religión, aun religión cristiana. Salgamos de métodos y leyes y tradiciones y caminemos en la luz del tercer día.


