El Viento Del Norte

  • 13 February 2011

Ser creyente no nos garantiza una vida sin dificultades. Actualmente, nos garantiza pruebas porque Dios está purificando a Su pueblo. Muchos han perdido su fe pensando que Dios iba a darles una vida muy tranquilo sin circunstancias adversas. Quiero decirles que eso no es el caso.

Cantares 4:16 – llama para el viento del sur – un viento suave y confortable – y el viento del norte – un viento duro y severo. Acaba de decir que la novia es un jardín cerrado y llame a los dos vientos para que la fragancia pueda fluir afuera. Muchos son llenados con el Espíritu, pero Jesús dijo que de nuestro ser interior brotarán ríos de agua; Dios quiere más que llenarnos – quiere que la unción fluya a otros, y por eso trae pruebas en nuestras vidas.

 

Marcos 4:35-39 – Jesús mandó a Sus discípulos entrar en la barca – quizás esperaban un buen día en el lago, pero vino una gran tormenta. Col viento tan fuerte, las olas amenazaron hundir la barca. Los discípulos despertaron a Jesús quien estaba durmiendo en la popa. Él los reprendió por falta de fe, entonces reprendió el viento y las olas, diciendo “Silencio, cálmense.”

En mi pensar, los discípulos tenían fue porque fueron a Jesús. Pero ¿se daban cuenta de que la barca no iba a hundirse porque Jesús estaba allí?

Romanos 8 dice que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman; lo que venga en nuestras vidas, Dios puede usarlo por nuestro bien. Dios es muy grande – es todopoderoso – y es muy bueno – no hay nada en nuestras vidas que Él no intente por nuestro bien.

Los tres muchachos hebreos – Sadrac, Mesac y Abednego – rehusaron inclinarse e adorar la estatua del rey Nabucadonosor. Por eso, el rey calentó el horno siete veces más y los echó en el horno. Tan caliente eran las llamas del horno que los soldados que los echaron allí se quemaron y se murieron. El rey miró en el horno y vio un cuarto hombre que pareció como un Dios. ¡Fue Jesús que estaba en el horno con ellos¡ Cuando sacaron a los tres del horno, no tenían ningún daño, ni un cabello en sus cabezas estaba chamuscado, y su ropa no fue quemada y no tenían aun el olor de humo.

Dios está con nosotros en el diluvio y en el fuego. No nos ha prometido una vida sin pruebas, pero si ha prometido estar con nosotros en las pruebas.