En Las Bocas De Los Pequeños

  • Nick Bowen
  • 12 July 2009

Mateo 21:
12 Jesús entró en el templo y echó de allí a todos los que compraban y vendían. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas.13 «Escrito está —les dijo—: "Mi casa será llamada casa de oración"; pero ustedes la están convirtiendo en "cueva de ladrones".»

v. 14 Se le acercaron en el templo ciegos y cojos, y los sanó.15 Pero cuando los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley vieron que hacía cosas maravillosas, y que los niños gritaban en el templo: «¡Hosanna al Hijo de David!», se indignaron.

16 —¿Oyes lo que ésos están diciendo? —protestaron.

—Claro que sí —respondió Jesús—; ¿no han leído nunca:

»"En los labios de los pequeños

y de los niños de pecho

has puesto la perfecta alabanza"?

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Los niños dicen cosas humorosas:

La fotagrafía
Todos los niños habían salido en la fotografía y la maestra estaba tratando de persuadirlos a cada uno de comprar una copia de la fotografía del grupo. "Imagínense qué bonito será cuando ya sean grandes todos y digan Allí está Catalina, es abogada,' o también 'Ese es Miguel. Ahora es doctor." Sonó una vocecita desde atrás del salón, "Y allí está la maestra. Ya se murió."

El beso
Una honesta niña de siete años admitió calmadamente a sus papás que Luis Miguel la había besado después de la clase. "¿Cómo sucedió eso?" Preguntó asombrada su mamá. "No fue fácil, " admitió la pequeña señorita, "pero tres niñas me ayudaron a agarrarlo."

Cabello blanco
Un día una niñita estaba sentada observando a su mamá lavar los trastes en la cocina. De repente notó que su mamá tenía varios cabellos blancos que sobresalían entre su cabellera oscura. Miró a su mamá y le preguntó inquisitivamente, - "¿Por qué tienes algunos cabellos blancos, Mami? Su mamá le contestó: - "Bueno, cada vez que haces algo malo y me haces llorar o me pones triste, uno de mis cabellos se pone blanco." La niñita digirió esta revelación por un rato y luego dijo, "Mami, ¿porqué TODOS los cabellos de mi abuelita están blancos?

 

Gatitos
Un niñito de tres años fue con su papá a ver una camilla de gatitos recién nacidos. De regreso a casa, le informó apresuradamente a su mamá que había dos gatitos y dos gatitas. "¿Cómo supiste?" le preguntó su mamá.- "Papá los levantó y miró por debajo," replicó el niño. "Creo que allí tienen la etiqueta."

 

Durmiendo
Una maestra de la escuela dominical preguntó a sus niños en camino a la reunión de la iglesia ¿”Porqué es necesario callarse en la iglesia?” Una niñita aguda replicó “Porque hay gente durmiendo.”

Tacos
Una madre estaba preparando tacos por sus hijos Paco, de 5 años, y Juan, 3. Los hijos empezaron a argumentar sobre cual tendría el primer taco. Su madre vio la oportunidad para una lección moral y dijo “Si Jesús estuviera sentando aquí, diría Que mi hermano tenga el primer taco. Yo puedo esperar.” Paco se volvió hacía su hermanito y dijo “Juan, tu puedes ser Jesús.”

Zapatos
Un día Juana intentaba ponerse las zapatillas sola, y le preguntó a su madre: «¿Ésta en qué pie va?». Su madre le contestó: «En éste». Y la niña dijo: «Vale. ¡El otro no me lo digas!».

Con todo tu corazón
Y nuestra favorita viene de nuestra nieta que solía decir “Te amo con todo tu corazón.”

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Jesús tenía mucho que decir sobro los niños. En este pasaje, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley se quejaban que los niños hicieron ruido en el templo, clamando “Hosanna al Hijo de David!” Pero Jesús aceptó la alabanza de los niños; a Él, fue adoración perfecta.

Mateo 19:13 - 15
13 Llevaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orara por ellos, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. 14 Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.»15 Después de poner las manos sobre ellos, se fue de allí.

Parece de estos dos pasajes que los religiosos pensaron que los niños deben callarse en la iglesia, aun que no deben venir a Jesús. Esto refleja una actitud corriente en la iglesia de hoy, que los niños son ciudadanos de segunda clase en la iglesia. Muchos tienen el idea que cuando son mayores pueden entender, que cuando son más como nosotros podrán participar en las riquezas del reino de Dios.

¿De dónde viene esta idea? Ciertamente, no viene de la Biblia. Yo pienso que tenemos este idea de nuestra vida moderna donde los niños asisten a la escuela hasta que tengan 18 años, y entonces pueden trabajar. Transferimos este concepto a los niños en la iglesia – van a aprender y aprender hasta que tengan más años y entonces pueden ser calificados para ser importante en la iglesia. Los discípulos impidieron que los niños vinieron a Él, y dijo “dejen que vengan a mí”.

Pero Jesús dijo exactamente el opuesto, dijo que el reino de Dios pertenece a quienes son como ellos. Y puso las manos sobre ellos. ¿Qué debemos hacer nosotros? Debemos abrir paso entre la multitud para que los niños vengan a Jesús.

La Biblia dice en Joel 2:28 “ »Después de esto, derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán sueños los ancianos y visiones los jóvenes.” Anhelo el día cuando oímos profetizar los niños.

Pinecrest
Años atrás teníamos la carga del grupo de la juventud en el instituto de la Biblia. Había 30 niños desde la edad de 3 años a 17 años. Después de enseñar por unos meses sentimos solamente esperar en el Señor, sin hacer nada sino buscar Su rostro. Por 3 reuniones este grupo de niños, jóvenes y adolescentes se sentaban quietos, esperando algo de Dios. En la tercera reunión el Espíritu Santo vino en poder y bautizó a ocho en el Espíritu. Estaban llorando, clamando, hablando en otras lenguas, predicando, saltando – era maravilloso.

Un niño de 3 años profetizó diciendo “Jesús está hablando a mí, y esto es lo que está diciendo …! Otro niño de diez años abrió su Biblia y empezó a predicar con poder.

Nosotros no teníamos la unción de esos jóvenes; simplemente guiábamos la reunión.

Después de este avivamiento entre la juventud, algunos de los niños profetizaron en la reunión con los adultos. Nuestra hija, de 8 años, profetizaría, y un muchacho de la misma edad respondió con profecía, a la cual Mary respondió, a la cual el muchacho respondió. Fue tan puro y tan maravillo.

No es una cosa del intelecto, aunque Dios usa nuestro intelecto. Es una cosa del Espíritu, y aun un niño puede entender el Espíritu.

En el armorio
Oímos de una iglesia en Inglaterra donde había un avivamiento entre los jóvenes. Estaba clamando “Alaba a Dios” en cada reunión, debajo el poder del Espíritu. Los adultos fueron perturbados con esto y mandaron a los ujieres que les pusieron a los niños en el armario de los artículos de limpieza en el vestíbulo. Pues, esto ocurrió en el invierno en Inglaterra y había hielo en el vestíbulo.

Los ujieres ponían los jóvenes en el armario y cerraban la puerta. Pero a pesar del frío y el hielo, los jóvenes continuaron clamando “Alaba a Dios, alaba a Dios, alaba a Dios!” Los adultos todavía podían oírlos del santuario, y fueron muy disgustados. “Imagínese que los jóvenes no estaban quietos en la iglesia, sino gritando y clamando cuando nosotros estamos tratando de tener un servicio.”

El ruido continuó por algún tiempo; al terminar la reunión los jóvenes todavía estaban gritando y clamando al Señor. Cuando los ujieres abrieron la puerta al armario vieron que el hielo había derretido y que ya no hizo frío en el armario. Después de eso había un gran avivamiento en esa iglesia.

St. Giles
Normalmente no pensamos que las iglesias presbiterianas pueden ser llenas del Espíritu. Pero la iglesia de St. Giles tenía un avivamiento en la década de 1960, empezando con la juventud. Ellos estaban sentados en el balcón cuando el Espíritu de Dios empezó a moverse sobre ellos. Desde ese día hasta hoy esa iglesia conoce las bendiciones espirituales y está sentada en lugares celestiales.

¿Qué debemos hacer?
¿Qué debemos hacer nosotros? En primer lugar, vamos a entrar nosotros en las cosas de Dios. Vamos a buscar Su rostro. Vamos a leer nuestra Biblia. Vamos a tener una vida de oración. Vamos a mover en los dones del Espíritu. Vamos a ser hambrientos y sedientos por las cosas de Dios.

Vamos a enseñar a los hijos que pueden tener su propia relación con Dios, y que Dios puede usarlos tal como nosotros. Vamos a esperar grandes cosas en el reino de Dios.

Nosotros somos los pequeños
Por causa de tus adversarios has hecho que brote la alabanza de labios de los pequeñitos y de los niños de pecho, para silenciar al enemigo y al rebelde. (Salmo 8:2)

Pues la locura de Dios es más sabia que la sabiduría humana, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza humana. Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse. (1 Corintios 1:25 – 29)

No es que Dios ignora o no usa el intelecto. Dios nos dio una mente y la inteligencia, y quiere que lo usemos. La diferencia es que no se alcanza a Dios por la mente sino por el Espíritu. No – no somos tontos, no somos estúpidos; es que el mundo no sabe nada de cosas espirituales.

Leemos en Salmo 8:2 que la alabanza es una arma espiritual con la cual podemos conquistar al enemigo. El diablo odia nuestra alabanza. Cuando alabamos confesamos que Dios es bueno, que Dios es poderoso, que Dios es capaz.

Cuando estamos alabando, no estamos preocupando. ¿Sabes que la preocupación puede robarte de tu paz, de tu descanso, de tu fe, aun de tu salud? Cuando preocupas estás diciendo que Dios no es todopoderoso, que hay algo que no es en Su plan perfecto. Pero la alabanza da a Dios su lugar leg¬itimo en el trono del universo.

Vamos a considerar la alabanza en la vida de Jonás.

Jonás 1:1 - 3
La palabra del SEÑOR vino a Jonás hijo de Amitay: «Anda, ve a la gran ciudad de Nínive y proclama contra ella que su maldad ha llegado hasta mi presencia.» 3 Jonás se fue, pero en dirección a Tarsis, para huir del SEÑOR.

Jonás huyó del Señor, fuera de Su voluntad.

v. Pero el SEÑOR lanzó sobre el mar un fuerte viento, y se desencadenó una tormenta tan violenta que el barco amenazaba con hacerse pedazos.

¿Quién trajo el fuerte viento? No era el diablo, no era un demonio, no fue el enemigo, fue Dios.

Los marineros echaron suertes, y la suerte recayó en Jonás. Después de hablar con él, los marineros lo echaron al mar. El mar se calmó, pero ¿dónde estaba Jonás? ¡En el mar!

v. 17  El SEÑOR, por su parte, dispuso un enorme pez para que se tragara a Jonás, quien pasó tres días y tres noches en su vientre.

¿Y de dónde vino el gran pez? De Dios

Pobre Jonás, dentro de la barriga del pez – en la oscuridad, en la humedad, con algas marinas envolviendo su cabeza, con el zumo digestivo del pez comiendo su piel.

Jonas 2:1
Entonces Jonás oró al SEÑOR su Dios desde el vientre del pez.

Si Jonás podía orar en el vientre de un pez, debemos poder orar en el color del hogar, ¿no piensas?

v. 2  Dijo: En mi angustia clamé al SEÑOR, y él me respondió. Desde las entrañas del sepulcro pedí auxilio, y tú escuchaste mi clamor.

En medio de la catástrofe Jonás confía en Dios. Clamó al Señor y confesa que el Señor lo oyó. No se quejó, no se lamentó, no demandó nada del Señor.

v. 3  A lo profundo me arrojaste, al corazón mismo de los mares; las corrientes me envolvían, todas tus ondas y tus olas pasaban sobre mí.

v. 4  Y pensé: "He sido expulsado de tu presencia. ¿Cómo volveré a contemplar tu santo templo?"

Lo que perturbó a Jonás no fue la posibilidad de morir sino no poder estar en la Presencia de Dios. Nosotros pensamos en dinero, en cómo vestir, en cualquier cosa sino en Dios.

v. 5  Las aguas me llegaban hasta el cuello, lo profundo del océano me envolvía; las algas se me enredaban en la cabeza,

v. 6  arrastrándome a los cimientos de las montañas. Me tragó la tierra, y para siempre sus cerrojos se cerraron tras de mí.

Estaba completamente sin esperanza – parece que fue al fondo del océano.

Pero tú, SEÑOR, Dios mío, me rescataste de la fosa.

El gran pez era la salvación de Jonás. Hemos penado en el pez como el castigo de Dios, algo malo. Pero si no fuera para el pez, Jonás se habría muerto.

¿Qué es tu pez? ¿Qué es tu situación tan terrible que amenaza a destruirte? Puede ser que es el pez que Dios preparó específicamente para ti.

v. 7  »Al sentir que se me iba la vida, me acordé del SEÑOR, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo.

Jonás ora al Señor en medio de su situación.

v. 8  »Los que siguen a ídolos vanos abandonan el amor de Dios.

v. 9  Yo, en cambio, te ofreceré sacrificios y cánticos de gratitud. Cumpliré las promesas que te hice. ¡La salvación viene del SEÑOR!»

No se queja, no lloriquea, no lamenta – no, da gracias y canta al Señor. Pone su vida entera en las manos de Dios y lo alaba.

v. 10  Entonces el SEÑOR dio una orden y el pez vomitó a Jonás en tierra firme.

Al alabar a Dios, el Señor libra a Jonás.

Mis finanzas

Yo recuerdo un tiempo cuando no podía pagar mis deudas. El banco iba a ejecutar mi hipoteca y embargar mi carro. No tenía trabajo, y no podía juntar todo el dinero necesario para esas cosas. No tenía crédito – mi crédito fue arruinado. No supe que hacer.

Fui al bosque para orar. Repasé mi situación con Dios y le dije que eso fue un muy buen lio. ¿Cómo iba a vivir?

El Señor me dijo levantar mis ojos. ¿Qué ves? me preguntó. Dije que yo vi árboles. ¿Qué tipo de arboles? me preguntó. Pinos, yo respondí. Y ¿Qué ves? me preguntó el Señor. Yo vi que las ramas colgaron hacía abajo y fueron cubiertos todos con nieve.

¿Qué otros árboles hay? me preguntó el Señor. Árboles deciduos, yo respondí, pero en el invierno no tenían hojas. Y ¿cómo son las ramas de esos árboles? me preguntó el Señor. Yo respondí que las ramas de esos árboles fueron arriba y que no tenían la carga de la nieve.

El Señor me dijo que si yo levantaría mis brazos a Él, y si yo lo alabaría, el quitaría el peso de todas mis cargas de mis hombros. En ese momento yo levanté mis brazos y empecé a alabarle. El Espíritu fluyó y sentí tal ligero como una pluma.

Regresé a casa y con mi esposa y mis hijos alabábamos a Dios. Dentro de una semana las finanzas fueron liberadas y podía pagar todo.

Vamos a alabar
Cuando alabamos silenciamos al enemigo y al rebelde.

Salmo 22:25 Tú inspiras mi alabanza en la gran asamblea;

Salmo 34:1 Bendeciré al SEÑOR en todo tiempo; mis labios siempre lo alabarán.

Salmo 63:3 Tu amor es mejor que la vida; por eso mis labios te alabarán.

Salmo 66:2 Canten salmos a su glorioso nombre; ¡ríndanle gloriosas alabanzas!