Fue Dios...Y No Ustedes

  • Nick Bowen
  • 03 May 2009

Dios tiene un proceso para preparar a Su pueblo para participar en Sus propósitos.

Dios ha hecho promesas a más que uno en esta sala, pero parece que nada está pasando; de hecho, parece que exactamente el opuesto está pasando. Pero Dios es fiel. Entre este día y ese, Dios está preparando a Su pueblo para ser usado en el Reino de Dios. Quizás hay valles. Quizás hay obscuridad. Quizás hay rechazos - no importa. Dios es fiel y está obrando para producir vasijas de honra que pueden llevar Su unción y Su Palabra a este mundo muriendo.

Vamos a ver en la vida de José que Dios tiene Sus procesos para producir hijos e hijas que puede usar. Lo bueno es que no hay que ser un ministerio profesional - Dios no busca su capacidad sino tu disponibilidad.

José - el soñador, amado por su padre, odiado por sus hermanos, entregado por dinero, esclavizado, engañado, encarcelado, eximido, exitoso en Egipto, y realizó al fin sus sueños.

Para entender la vida de José correctamente, tenemos que ver que José representa a Cristo, y también al cristiano victorioso en estos días. Y vamos a ver en él el sufrimiento por hacer bien.

Cuando encontramos a José en Génesis 37, tiene diez y siete años. Estaba cuidando el rebaño de su padre con sus hermanos y solía informar a su padre de la mala fama que tenían sus hermanos.
Podemos pensar que era un charlador pero recordemos que fue dicho de Jesús que: Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros. (Hebreos 1:9 RV)

 

La Túnica (vv. 3 - 4)
Esta unción - la plenitud del Espíritu - es representada por la túnica que dio Jacob a su hijo José. Por eso, sus hermanos comenzaron a odiarlo y ni siquiera lo saludaban. Está escrito de Cristo en Salmo 69:14 Más que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo; muchos son los enemigos gratuitos que se han propuesto destruirme.
Una versión dice que era una túnica de mangas largas, otra dice que era de diversos colores, otro que era de múltiples piezas. Quizás todas son correctas. Lo que importa es que el padre favoreció a José sobre sus hermanos. Dios dijo de Cristo: Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él. (Mateo 3:17)

Cristo llevó una túnica, la cual no tenía costura, sino que era de una sola pieza.

Los Sueños (vv. 5 - 10)
José dijo a sus hermanos y a su padre dos sueños que tuvo. En el primer sueño estaba en el campo con sus hermanos atando gavillas. De pronto la gavilla de José se levantó y quedo erguida y las gavillas de sus hermanos juntaron alrededor la de José y le hicieron reverencias. Sus hermanos lo odiaron más y dijeron ¿de veras piensas que vas a reinar sobre nosotros y que vamos a someter?
En el segundo sueño, dijo que el sol, la luna, y once estrellas le hicieron reverencia. Su padre dijo ¿Acaso tu madre y yo y tus hermaonas van a hacerte reverencia? Y sus hermanos lo odiaron más.

¿Fue necesario que José dijera a sus hermanos y a su padre sus sueños. La biblia dice en Mateo 7:6 que no echemos nuestras perlas a los cerdos. Mejor ser como María que guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas. Así hizo Jacob, padre de José, quizás porque tenía más años y por eso más sabiduría.

Entregado por dinero (vv. 12 - 36)
En otra ocasión, los hermanos de José estaban en otro lugar para apacentar la ovejas de su padre. El padre le mandó a José que fuera para ver cómo estaban los hermanos y traerle noticias frescas. Cuando le vieron acercándose a ellos tramaron un plan para matarlo. Ahí viene ese soñador, dijeron. Vamos a matarlo y echarlo en uno de esas cisternas, y diremos que lo devoró un animal salvaje.

Fue dicho de Cristo: Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron. (Juan 1:11). Más que eso, Jesús dijo la parábola acerca del hombre de nobleza que se fue a un país lejano para ser coronado rey y luego regresar. Llamó a diez de sus siervos y entregó a cada cual una buena cantidad de dinero, pero los siervos dijeron "No queremos a éste por rey. (Lucas 19:12-14)


Pero Rubén los convenció no matarlo. Cuando se acercó le arrancaron la túnica especial, lo agarraron, y lo echaron en una cisterna vacía y seca.
Cuando llegó una caravana de ismaelitas, sacaron a José de la cisterna y se lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata, y ellos llevaron a José a Egipto.
Los hermanos degollaran un cabrito y con la sangre empaparon la túnica de José y la mandaron a su Padre. Así Jacob pensó que José un animal salvaje se lo devoró y lo hizo pedazos.

En casa de Potifar
En Egipto Los ismaelitas lo vendieron a José a un tal Potifar, funcionario del faraón y capitán de la guardia.
El Señor estaba con José en la casa de Potifar. Dios lo hizo prosperar en todo. José se ganó la confianza de Potifar, que podía ver que el Señor estaba con él. Potifar lo hizo el mayordomo de su casa y le dio la carga de todo. Le confío la administración de todos sus bienes. Desde ese tiempo el Señor bendijo la casa del egipcio, y la bendición extendió sobre todo lo que tenía, tanto en la casa como en el campo.

La esposa de Potifar
José tenía buen físico y la esposa de Potifar empezó a echarle el ojo. Después de algún tiempo, la esposa le dijo Acuéstate conmigo. Pero José dijo Mire, señora; mi patrón me ha confiado todo en su casa. No tiene que preocuparse de nada. Mi patrón no me ha negado nada sino usted. ¿Cómo podría pecar así contra mi Dios?
Y por más que ella lo acosaba día tras día que se acostara con ella, José se mantuvo firme en su rechazo. Hemos leído acerca de Cristo que ha sido tentado en toda de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. (Hebreos 4:15)
Un día, en un momento en que todo el personal de servicio eran ausente, José entró en la casa para cumplir con sus responsabilidades. La esposa de Potifar le agarró del manto y le dijo Acuéstate conmigo.

Pero José corrió de la casa dejando el manto en manos de ella. Ella gritó en voz alta y llamó a los siervos a la casa y les dijo Mira, ese hebreo entró en la casa con la intención de acostarse conmigo. Yo grité con todas mis fuerzas, y el corrió de la casa y dejo su manto a mi lado. Cuando su marido volvió a la casa, ella le dijo la misma historia.
Cuando Potifar oyó de los labios de su esposa como le había tratado el esclavo, se enfureció y mandó que echaron a José en la cárcel.

En la cárcel

Pero aun en la cárcel, el Señor estaba con José. Ganó la confianza del guardia de la cárcel, el cual puso a José a cargo de todos los prisioneros. El Señor estaba con José y hacia prosperar todo lo que él hacía.

Tiempo después, el copero y el panadero del rey de Egipto lo ofendieron, y el faraón los mandó presos en la misma cárcel donde estaba José.
Después de haber estado algún tiempo en la cárcel, el copero y el panadero le dijeron a José que los dos habían tenido sueños pero no podían interpretarlos. José dijo que la interpretación viene de Dios y pidió que le dijeran sus sueños.
El copero dijo que en su sueño vio una vid con tres ramas. En cuanto la vid echó brotes, las uvas maduraron. Yo tenía la copa del faraón en la mano. Tomé las uvas y las exprimí en la copa, y luego di la copa al faraón.
José dijo que las tres ramas representaban tres días, que en tres días el faraón iba a indultarle y que volvería a poner la copa en la mano del faraón como antes.
El panadero, viendo que la interpretación del sueño del copero tenía buena interpretación dijo su sueño. Yo llevé tres canastas de pan sobre la cabeza. En la canasta de arriba había un gran surtido de repostería para el faraón. Pero las aves venían para comer de la canasta.
José dijo su interpretación del sueño: las tres canastas son tres días y dentro do los próximos tres días el faraón mandará que a usted lo decapiten y lo cuelguen de un árbol.
Tres días después el faraón celebró su cumpleaños. Ofreció una gran fiesta para todos sus funcionarios. Mandó sacar de la cárcel el copero y el panadero, y tal como José interpretó sus sueños, el faraón restituyó el copero en su cargo y una vez más puso la copa en la mano del faraón. Y tal como había predicho José, al pandero mandó que lo ahorcaran.

Pero el copero no se acordó de José y lo olvidó por completo.

Los sueños del faraón
Dos años después, el faraón tuvo dos sueños. En el primer sueño estaba de pie junto al rio Nilo. Vio siete vacas hermosas y gordas que se pusieron a pastar entre los juncos. Detrás de ellas salieron otras siete vacas flacas y feas. Las vacas flacas y feas se comieron las vacas hermosas y gordas.

Después tuvo otro sueño donde vio siete espigas de trigo grandes y hermosas crecían de un solo tallo. Tras ellas crecieron otras siete espigas delgadas y quemadas por el viento solano. Las siete espigas delgadas comieron las siete espigas hermosas.
Todos los magos y los sabios de Egipto no podían interpretar los sueños del faraón. Entonces el copero le dijo a faraón que había un hombre en la cárcel que podía interpretar sueños. El faraón mandó para José y lo pidió interpretar sus sueños.
José le dijo que las siete vacas gordas y las siete espigas representaron siete años de plenitud en Egipto y que las siete vacas flacas y las siete espigas delgadas representaron otros siete años de hambre. Tan terrible será el hambre que nadie se acordará de lo siete años de plenitud.

José le dijo a faraón que debe buscar un hombre competente para que se haga cargo de la tierra de Egipto y que durante los siete años de plenitud deben recaudar la quinta parte del cosecho cada año y almacenarlo en las ciudades para que haya una reserva de comida.

José tiene el cargo
El faraón entonces le puso a José a cargo de todo el territorio de Egipto. Dijo que solo él, el faraón, tendría más autoridad que José.
José fue por todo el país y almacenaron las cosechas abundantes hasta que ya no podían contabilizarlo. Ya no había forma de mantener control.
Durante este tiempo José era muy feliz, y olvidó acerca de sus sufrimientos de antemano.
Después de los siete años de abundancia comenzaron los siete años de hambre. Pero en todo Egipto había comida para todos. Pero los otros países alrededor también sufrieron hambre y compararon alimento del faraón.

Los hermanos de José van a Egipto
Cuando Jacob se enteró que había comida en Egipto, mandó a diez de sus hijos ir para comprar alimento. Pero no permitió que Benjamín fuera con ellos porque pensó que podría pasarle alguna desgracia.

Cuando llegaron a Egipto José era gobernador del país entero y él que vendió trigo a todo el mundo. Cuando sus hermanos llegaron ante él se postraron rostro a tierra. Pero no lo reconocieron y José fingiendo no conocerlos les habló con rudeza.
José era muy estricto con ellos y demandó que trajeron también a Jacob su padre y a Benjamín su hermano menor. Cuando todos llegaron en frente de él, José tenía que salir del cuarto para llorar.

Después dijo a sus hermanos Yo soy tu hermano, José. Pero ellos estaban tan pasmados que no podían contestarle.

José dijo "Yo soy tu hermano, José, a quien vendieron a Egipto. Pero no aflijan más ni se reprochen por haberme vendido porque fue Dios que me mandó ante de ustedes para salvar vidas. Fue Dios que me envió aquí y no ustedes."

Al fin y al cabo, estaba suavizado. Era más fácil vivir con él. Vio la mano de Dios en todo. Podía ser encargado con el ministerio que Dios tenía para él. Ya no pensaba en sí, pero en otros; su corazón se extendió a sus hermanos. Tenía compasión aun por los que lo vendieron en esclavitud. El ministerio de sufrimiento por hacer bien lo había cambiado.

Sufrimiento por hacer bien 1 Pedro 2: 20-23

Pero ¿cómo pueden ustedes atribuirse mérito alguno si soportan que los maltraten por hacer el mal? En cambio, si sufren por hacer el bien, eso merece elogio delante de Dios. Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos. «Él no cometió ningún pecado, ni hubo engaño en su boca. Cuando proferían insultos contra él, no replicaba con insultos; cuando padecía, no amenazaba, sino que se entregaba a aquel que juzga con justicia.

Hebreos 2:10
En efecto, a fin de llevar a muchos hijos a la gloria, convenía que Dios, para quien y por medio de quien todo existe, perfeccionara mediante el sufrimiento al autor de la salvación de ellos.

Filipenses 1:29
Porque a ustedes se les ha concedido no sólo creer en Cristo, sino también sufrir por él.
Caleb
Caleb dijo dame este monte, y Josué le dio Hebrón porque había seguido cumplidamente al Señor.

Lucas 16:10
El que es honrado en lo poco, también lo será en lo mucho.
¿Si quieres un ministerio, estás dispuesto limpiar la cafetera? ¿Arreglar las sillas? ¿Barrer el suelo?
Parábola de las monedas de oro (Mateo 25:21)
Su señor le respondió: "¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!"

El sendero al éxito
Un buscador pidió a un gurú dirígeme al sendero del éxito en la vida. Sin decir nada, el gurú apuntó a la izquierda y el buscador caminó audazmente en el sendero. Inmediatamente después de doblar una esquina fue golpeado con un gran splat. Magullado y aporreado volvió al gurú y le dijo yo creo que me equivoqué. Estoy buscando el sendero de éxito en la vida. Por la segunda vez, el gurú silenciosamente apuntó a la izquierda. El buscador fue al sendero y buscó en toda dirección por peligro. Entonces siguió caminando como antes. Al doblar la esquina, otra vez fue golpeado con un gran splat.
Sangriento y aporreado , y enojado volvió al gurú. Lo cogió por su ropa y dijo "Escúchame; estoy buscando el sendero de éxito en la vida y cada vez que voy en tu sendero no hay nada sino un gran splat. Ahora dígame ¿dónde está el sendero al éxito?
Otra vez el guru, muy Viejo y muy sabío apuntó silenciosamente a la izquierda. El buscador dijo "Uh uh. Yo caminé en ese sendero dos veces y no hay nada sino splat. Usted es fraude y engaño. ¿Dónde en ese sendero es el éxito?
El gurú respondió inmediatamente después del splat.
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"Raras veces Dios usa un hombre grandemente que no ha sido dañado profundamente." Tozer
"El que no ha sufrido no sabe nada; no conoce ni el bien ni el mal; ni conoce a los hombres ni se conoce a sí mismo." Fénelon
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Obediencia aprendida por sufrimiento
Una mujer estaba pasando su verano en Suiza. Un día vio a un pastor con su rebaño. Una oveja pareció afligida y la mujer pidió al pastor que había pasado. El pastor respondió que la oveja tenía una pierna rota. La mujer le pidió al pastor come fue que la pierna fue rota. El pastor dijo que él había rota la pierna.
La mujer preguntó porque. El pastor dijo que esa oveja era la más desmandad en el rebaño. No obedeció su voz pero, al contrario, se alejó y se jugó el cuello en un precipicio donde podría fácilmente perder su vida. También descarrió a las otras ovejas.
Finalmente, el pastor quebrantó la pierna de la oveja. Cuando trató de alimentarla, trató de morder su mano. Así la dejó dos días sin comida ni agua. Después de dos días, la oveja recibió la comida y lamió la mano del pastor.
El pastor dijo a la mujer que en unas días la oveja sería sanada y que sería la oveja modela del rebaño. Va a obedecer su voz, y sería un ejemplo para todas las otras ovejas. Ha aprendido obediencia por sufrimiento.