La Ley de Sembrar y Cosechar

  • Nick Bowen
  • 22 February 2009

LA LEY DE SEMBRAR Y COSECHAR

1. Hay que sembrar en buen terreno
Jesús dijo la parábola del sembrador que sembró en cuatro lugares diferentes -
1. Junto al camino; llegaron los pájaros y comieron la semilla.
Representa a la persona que oye la palabra del reino pero no lo entiende; el diablo viene y arrebata lo que se sembró en su corazón.

2. Terreno pedregoso sin mucha tierra. La semilla brotó pronto porque la tierra no era profundo, pero cuando salió el sol las plantas se marchitaron y por no tener raíz, se secaron.
Representa a la persona que oye la palabra e inmediatamente la recibe con alegría, pero cuando lleguen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida se aparta de ella.

3. Otra semilla cayó entre espinos que, al creer, se ahogaron la semilla.
El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que ésta no llega a dar fruto.

4. buen terreno, en el que se dio una cosecha que rindió treinta, sesenta, y hasta cien veces más de lo que se había sembrado. Es el que oye la palabra y la entiende, y produce una cosecha al treinta, sesenta y hasta al ciento por uno.


2. Hay que preparar la tierra
¡Siembren para ustedes justicia!¡Cosechen el fruto del amor, y pónganse a labrar el barbecho! ¡Ya es tiempo de buscar al SEÑOR!, hasta que él venga y les envíe lluvias de justicia.(Oseas 10:12)
El barbecho es tierra ociosa.
Preparamos el barbecho con el ministerio de adoración - prepara la tierra para recibir la semilla.

 

3. Hay que sembrar para cosechar
Gálatas 6:7-9
7 No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.8 El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.9 No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.
Cosechamos proporcionado a lo que hemos sembrado. Si siembro solamente una semilla, voy a cosechar solamente una planta. Si siembro mucho, cosecharé mucho.
Hay que dar para recibir.
Leí acerca de un misionero a África, en el desierto. En esa zona de 4,000 millas, llovió solamente en los 4 meses de mayo, junio, julio, y agosto. Tenían que cultivar toda la cosecha por todo el año en esos 4 meses.
En septiembre y octubre, todo era bien; cada persona tenía dos comidas cada día. En noviembre y diciembre comieron solamente una vez al día. Entonces, en enero, febrero, marzo tenían que comer muy, muy poco. Se podía oír a las bebes llorando de noche.
Y entonces un niño diría a su padre Papi, papi, tenemos grano! Podemos comer! Y el padre diría mi hijo, tú sabes que no tenemos grano. Y el hijo diría Si, papi, y encontré una bolsa en el cobertizo con las cabras; yo puse mi mano en la bolsa, y era grano adentro!
El padre dijo Hijo mío, tenemos que sembrar ese grano cuando llegue la lluvia, para tener que comer luego. Y cuando llegó la lluvia el padre tomó la bolsa, y le lloraban los ojos mientras sembró el grano precioso.
Hay que dar para recibir. Es verdad acerca de cualquier cosa - el diezmo, la vida espiritual, todo. Para recibir, es necesario dar.

4. La semilla tiene que morir
Juan 12:24
Ciertamente les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero si muere, produce mucho fruto.
1 Corintios 15:36
¡Qué tontería! Lo que tú siembras no cobra vida a menos que muera.
Tenemos una cáscara alrededor de nuestros corazones - no queremos que nadie nos toque en nuestro verdadero ser. Hemos sido dañados y nos protegimos.
Nuestra alma tiene que ser quebrantada para que el Espíritu pueda fluir. La mujer quebrantó su frasco de alabastro y derramó el perfume costoso sobre la cabeza de Jesús.
Salmo 51:17
El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido.
El espíritu de un caballo silvestre tiene que ser quebrantado antes que se puede usarlo.
Es un principio en el reino de Dios que de la muerte viene la vida. Cristo murió y resucitó; ahora vive para siempre. La Biblia nos dice despojar del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos y vestirnos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4:22,24)


5. Hay vida en la semilla
La semilla tiene vida en sí misma. El crecimiento viene de la semilla.
En él estaba la vida (Juan 1:4).
Cuando la cáscara de la semilla está quebrantada, un vástago delicado empieza a crecer. Crece y empuja por la tierra, creciendo todo el tiempo. Arriba y arriba, hasta que llegue al superficie, y se escapa de la oscuridad.
¿De dónde viene ese crecimiento? De la semilla.
Hay vida en Cristo. Aún cuando no vemos nada, cuando parece que no hay nada pasando, la semilla está creciendo - en la oscuridad, escondido, nadie sabe, nadie ve - pero Cristo tiene vida en si mismo.


6. Requiere paciencia
Un granjero no planta una semilla esperando resultados inmediatos. Nosotros queremos todo instantáneamente, pero crecimiento en el Reino de Dios requiere tiempo.
Filipenses 1:6
Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.
Habacuc 2:3
Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá.
Paciencia es un fruto del Espíritu
No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. (Gálatas 6:9)
Dios tiene la eternidad. A veces le digo Tu tienes la eternidad pero yo tengo solamente 100 años. Pero no he influido al Señor.


7. No se puede ver lo que pasa
Te daré los tesoros de las tinieblas, y las riquezas guardadas en lugares secretos, para que sepas que yo soy el SEÑOR, el Dios de Israel, que te llama por tu nombre. (Isaías 45:3)

La semilla está escondida en la tierra en oscuridad. Muchas veces estamos en oscuridad, pero Dios hace Sus mejores cosas así. Nadie nos llama, nadie nos escribe, nadie sabe como sentimos. Pero Dios está obrando.
La semilla está, la planta está creciendo. Invisible, escondido - pero hay actividad.
Moisés vivió escondido en el otro lado del desierto por cuarenta años, ocultado. Cuando llegó su tiempo, Dios lo llamó para liberar a Israel. José - con sus sueños grandes de cómo Dios iba a usarlo, amado por su padre más que sus hermanos, vendido por sus hermanos, acusado por la esposa de Potifar, encarcelado - fue malentendido, escondido - hasta que la hora perfecta de Dios. Pero todo el tiempo Dios estaba obrando, perfeccionando, creciendo, para crecer hombres que podía usar.
David en la cueva de Adulán
Pablo
Sin embargo, Dios me había apartado desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia. Cuando él tuvo a bien revelarme a su Hijo para que yo lo predicara entre los gentiles, no consulté con nadie.17 Tampoco subí a Jerusalén para ver a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui de inmediato a Arabia, de donde luego regresé a Damasco. Después de tres años, subí a Jerusalén para visitar a Pedro, y me quedé con él quince días. No vi a ningún otro de los apóstoles; sólo vi a Jacobo, el hermano del Señor. (Gálatas 1:15-19)

8. Hay que cuidar las plantas
Salmo 126:5,6
El que con lágrimas siembra, con regocijo cosecha. El que llorando esparce la semilla, cantando recoge sus gavillas.
Génesis 2:15
Dios el SEÑOR tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara
Un jardinero escarda y riega las flores en su jardín. Tiene que proteger las plantas de insectos y roedores, cosas que quieren destruir sus plantas.
Adán y Eva tenían que cultivar y cuidar el jardín del Edén.
En la vida espiritual, es necesario también cultivar nuestra relación con el Señor. Tiempo solo con Dios en oración, en compañerismo, en adoración, en Su Palabra.
Yo tenía un jardín una vez. A mi esposa le gusta mucho la jardinería. Ella planto cada árbol en nuestro patio, cada jardín, cada flor. Sin ayuda ninguna de mí porque eso no me gusta. A mí me gusta ir en mi bicicleta, y quería que Pat fuese conmigo. Tenía la idea que si yo tomara un interés en lo que le gusta a ella - la jardinería - que quizás ella tomara un interés en lo que me gustaba a mí - el ciclismo.
Por eso y dije a ella un día quiero plantar un jardín. Y ella dijo ¿Tu? ¿Tu quieres plantar un jardín? Porque ella supo que yo odio trabajar en el patio. Y yo dije Si. Te gusta tanto, y yo pensé que quizás yo puedo gozar de eso también.
Pues, con mucha alegría ella me llevó a Lowes para comprar unas flores para mi jardín. Pat me mostró como preparar la tierra, cavar hoyos para las plantas, plantar las flores, regar y escardar mi jardín, etc., etc., etc. Yo trabajé tanto, sucio, sudando. No podía comprender su gozo en hacer todo esto. Fue mucho, mucho trabajo.
Ella nunca fue conmigo en su bicicleta. ¿Es que mis motivos no eran puros? No sé. Pero aprendí que la jardinería requiere mucho trabajo.
Y es verdad en cosas espirituales también.
Cantares 1:6
Mis hermanos se enfadaron contra mí, y me obligaron a cuidar las viñas; ¡y mi propia viña descuidé!


9. Cosechamos lo que hemos sembrado
No se puede plantar maíz y cosechar calabazas.
Y dijo Dios: «¡Que haya vegetación sobre la tierra; que ésta produzca hierbas que den semilla, y árboles que den su fruto con semilla, todos según su especie!» (Génesis 1:11)
También Gálatas 6:7,9
He aprendido que tengo una máquina de discos en mi ser. Si escucho música del mundo por la mañana, eso es lo que oigo todo el día. Pero si escucho a música de adoración e alabanza, yo puedo cosechar liberalmente en el espíritu.
Si pasamos todo nuestro tiempo mirando al televisor, vamos a ser como el mundo - una cosecha de carácter mundano. Llegamos a ser a lo que miramos.


10. La mala hierba crece sin ser sembrado

La mala hierba en un jardín crece sin ser plantado. ¿De dónde viene? Simplemente estaba allí. Crece muy bien sin que alguien haga algo.
Génesis 3:18
La tierra te producirá cardos y espinas, y comerás hierbas silvestres.
Dios dijo que la tierra fue maldita después de la caída de Adán y Eva.
Nacimos con la naturaleza humana, la naturaleza vieja. Ha crecido hasta la madurez, y somos muy acostumbrados a todo lo que le gusta esa naturaleza. Hemos vivido con nosotros por muchos años.
Cuando venimos al Señor, el hombre nuevo es como un bebé; tiene que competir con esta naturaleza vieja que ya sabe conseguir lo que quiere.
Las obras de la naturaleza pecaminosa - Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. (Gálatas 5:19,20
El fruto del Espíritu - En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. (Gálatas 5:22,23)
En un huerto de frutales, los árboles están en líneas rectas - son plantados. Hay plantar fruto.
Es necesario escardar el jardín de nuestro corazón.

11. La planta tiene que crecer hasta madurez
No se puede cosechar una planta que no ha madurado. Si lo hacemos, matamos la planta y prohibimos que la planta pueda madurar.
Yo tengo la propensión de pensar - después de una conferencia donde estoy sumergido en el Espíritu (como el fin de semana anterior con Jonathan David Helser) - que ahora estoy maduro, he llegado, estoy viviendo en la montaña, buen cristiano.
Pero en un ratito me doy cuenta de que tengo que crecer más - que Dios tiene más por mí.
Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada. (Santiago 1:4)
No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí. (Filipenses 3:12)
Cristianismo instantáneo - aunque es verdad que somos salvos el momento en que creemos en Cristo, eso es solamente el primer paso. El cristianismo es una vida de relación que crece más y más cada día.
Tres cuartos de la semilla en la parábola de Jesús nunca crecieron. Solamente un cuarto floreció. Un buen comienzo no garantiza un buen término.


2 Corintios
El que le suple semilla al que siembra también le suplirá pan para que coma, aumentará los cultivos y hará que ustedes produzcan una abundante cosecha de justicia.