Qué tengo que hacer para ser salvo?

  • Nick Bowen
  • 30 agosto 2009

Introduccion

Hechos 16:30

Esta es la pregunta que hizo el carcelero en Filipos. Habían encarcelado a Pablo y Silas por predicar el evangelio. Les daban muchos golpes y les echaron en el calabozo interior y les sujetó los pies en el cepo.

Pablo y Silas cantaban alabanzas al Señor a la medianoche, había un gran terremoto, y se abrieron las puertas y a los presos se les soltaron las cadenas.

El carcelero, al ver esto, tenía temor por su vida, pero los presos no habían salido. Entonces preguntó ¿Qué tengo que hacer para ser salvo? (Hechos 16:30)

No estaba preguntando sobre su situación natural; si fuera así Pablo y Silas no habrían respondido como respondieron – hablando acerca de creer en Jesús. Los presos no habían escapado, todos estaban todavía en sus celdas.

Ven la diferencia entre el carcelero y los presos – el carcelero estaba agitado, lleno de temor, mientras que los presos estaban cantando alabanzas.

No había pensado jamás antes en salvación – estaba tan lejos de su mente. Nunca lo dio el segundo – ni el primero – pensamiento. Pero ahora, habiendo visto el poder de Dios, quiere saber cómo ser salvo.

Primero – se da cuenta de que no es salvo. Su interés no es para su posición como carcelero – los presos no se escaparon. Si se hubieran escapados, el carcelero puede perder su vida; pero los presos todavía estaban en sus celdas. (Si fuera yo, yo me habría escapado, pero Pablo y Silas confiaban en Dios para librarles.) El carcelero está preocupado acerca de condición espiritual. Muchas veces cuando pasamos por una crisis traumática, pensamos en cosas eternas.

Supo que su relación con Dios no era correcta – Dios es justo, y él era pecaminoso.

Sabe que hay algo que debe hacer, aunque no sabe lo que es. Siente que ha pecado contra Dios, y que debe hacer algo. No toca a Dios hacer algo – Dios es justo, Dios es el juez. En el tribunal el acusado no dice al juez que debe hacer algo, que debe cambiar.

Y está dispuesto para hacer cualquier cosa. Si tengo que subir una montaña, o nadar al otro lado del mar, o caminar por fuego - ¿Qué tengo que hacer para ser salvo? Lo haré. Tenemos un dicho en este país que no hay ateo en un “foxhole.” Cuando las balas están volando, miramos arriba para ayuda.

Hizo la pregunta - no espero para una invitacion.

Es bueno hacer esta pregunta, es bueno ser inquisitivo acerca de las cosas de Dios. ¿Cuántos hay que nunca hacen esta pregunta y pasan de esta vida a la eternidad, perdidos para siempre. Si solamente habían hecho esta pregunta - ¿Qué tengo que hacer para ser salvo?

¿Qué tenemos que hacer?

Es bueno hacer la pregunta ¿Soy salvo? ¿Tengo el favor de Dios? ¿Si muriera esta noche, me aceptaría Dios en Su cielo?

La respuesta

—Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos —le contestaron. (Hechos 16:31)

Muchos piensan que tienen que cambiar, o cesar de hacer algo antes que pueden venir a Dios, pero eso es una idea equivocada. Lo que tenemos que hacer es creer en el Señor Jesús para salvación, para todo. Dios ha hecho provisión completa por nosotros en Jesús. Él vivió en esta tierra como hombre, solamente sin pecado, y murió en una cruz llevando nuestros pecados en sus hombros, para que nosotros podamos recibir Su perdón.

No hay nada más que podemos hacer, no hay nada más que es capaz de salvarnos. Todo lo encontramos en Jesús.

Muchos tienen la idea que tienen que cesar de tomar, o fumar, o en alguna manera cambiar sus vidas antes que pueden venir al Señor. “Dios no puede aceptarme así – tengo que dejar mis pecados. Pero no quiero cambiar. Me gusta lo que hago. Si vengo a Dios, no podré hacer esto más.”

¿Dónde está escrito eso? No vas a encontrarlo en la Biblia. Toca a nosotros creer en Cristo, y Él va a cambiarnos de adentro.

Un corazón nuevo
Antes de ser salvo yo fumé y tomé mucho. Me gustaban estas cosas. Los cigarrillos me relajaron, me hicieron sentir bien – y de veras fui adicto. El alcohol mi satisfizo – sintió bien. Yo sentí vivo (aunque muerto la mañana siguiente). Pero cuando el Señor me salvó, ya no quería hacer estas cosas. ¿Qué había pasado? Yo era una creación nueva, con un corazón nuevo, con deseos nuevos. Lo viejo había pasado. Ya no era igual, gracias a Dios.

Ezequiel 36:26
Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne.

No podemos cambiar, porque nosotros somos el problema. Si pudiéramos cambiar, entonces Cristo no tenía que morir – murió en vano. Pero murió precisamente porque no hay nada que podemos hacer para efectuar nuestra salvación.

Vuelvan a mí y sean salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay ningún otro. (Isaías 45:22)

Ciertamente les aseguro que el que cree tiene vida eterna. (Juan 6:47)

El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo (1 Juan 5:10 RV)

Pensar que yo puedo hacer algo para ganar el favor de Dios es orgullo extremo.

Los pasatiempos de mi padre
Mi padre tenía varios pasatiempos. Le gustaba sacar fotos y revelar las fotos – antes del advenimiento de cameras digitales. También le gustó observar los pájaros, y yo fui con él. Muchos sábados nos levantábamos antes de la salida del sol y fuimos con otros al bosque con prismáticos y termos llenos de café y chocolate caliente. Mi padre llevó una lista de todos los pájaros que había visto en su vida.

Pero su pasatiempo favorito fue pescar. Tenía un bote de pescar en un lago, y yo fui con él muchos sábados. Me gustaba estar con él, en el bote en el agua. Fue muy plácido en el lago con el sol brillando, arrodeado con la naturaleza, los árboles, y todo.

Lo que no me gustaba fue poner el cebo en el anzuelo. Tenía compasión para el gusano que estaba traspasando y ahogando. Además fue muy sucio y asqueroso.

Cuando el balde fue lleno de peces, regresamos a casa donde mi padre limpió los peces. No voy a describir lo que hizo, porque me repugnó mirarle hacerlo. Y ¡que olor! Cortó las cabezas y las dio al gato para una fiesta verdadera. Mamá cocinó los peces para la cena y fue mejor que cualquier restaurante.

Yo me di cuenta de que mi padre nunca limpió los peces antes de capturarlos, y así es con Dios – no limpia sus peces antes de capturarlos.

También, los peces no podían limpiarse a sí mismos. Simplemente quedaban en la mesa mientras que mi papi los limpió. Así es con nosotros – Dios va a hacer la obra.

Pablo
Pablo luchó con este problema. No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco. (Romanos 7:15)

Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal.22 Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios;23 pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo.24 ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal?25 ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! (Romanos 7:21 – 24)

¿Puede el etíope cambiar de piel, o el leopardo quitarse sus manchas? ¡Pues tampoco ustedes pueden hacer el bien, acostumbrados como están a hacer el mal! (Jeremías 13:23)

 

Zacarías 4:1 - 9
Entonces el ángel que hablaba conmigo volvió y me despertó, como a quien se despierta de su sueño.2 Y me preguntó: «¿Qué es lo que ves?» Yo le respondí: «Veo un candelabro de oro macizo, con un recipiente en la parte superior. Encima del candelabro hay siete lámparas, con siete tubos para las mismas.3 Hay también junto a él dos olivos, uno a la derecha del recipiente, y el otro a la izquierda.»

 

En su visión vio un pie de lámpara hecho de oro sólido, con un recipiente en la parte superior. Hay dos olivos, a la derecha y a la izquierda. Por lo visto los olivos proveyeron un suministro constante de aceite que fue al recipiente y del recipiente a los tubos que llevaron el aceite a las siete lámparas.

 

Cuando entendemos que aceite es un símbolo para el Espíritu Santo, podemos ver un esta pintura que es necesario recibir el Espíritu Santo y ser llenado del Espíritu Santo.

 

4 Le pregunté entonces al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué significa todo esto, mi señor?»5 Y el ángel me respondió: «¿Acaso no sabes lo que significa?»

Tuve que admitir que no lo sabía.6 Así que el ángel me dijo: «Ésta es la palabra del SEÑOR para Zorobabel: » "No será por la fuerza ni por ningún poder, sino por mi Espíritu —dice el SEÑOR *Todopoderoso—.

7 ¿Quién te crees tú, gigantesca montaña? ¡Ante Zorobabel sólo eres una llanura! Y él sacará la piedra principal entre gritos de alabanza a su belleza." » (él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella. RV)

8 Entonces vino a mí la palabra del SEÑOR: 9 «Zorobabel ha puesto los cimientos de este templo, y él mismo terminará de construirlo.

Apocalipsis 22:13
Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.

Filipenses 1:6
Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.

John 6:28,29
—¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras que Dios exige? —le preguntaron.

29 —Ésta es la obra de Dios: que crean en aquel a quien él envió —les respondió Jesús.

Toda provisión está en Cristo. Todo poder hay en Cristo.

Salmo 20:7
Éstos confían en sus carros de guerra, aquéllos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del SEÑOR nuestro Dios.

 

Gálatas 3:1-3
¡Gálatas torpes! ¿Quién los ha hechizado a ustedes, ante quienes Jesucristo crucificado ha sido presentado tan claramente?2 Sólo quiero que me respondan a esto: ¿Recibieron el Espíritu por las obras que demanda la ley, o por la fe con que aceptaron el mensaje?3 ¿Tan torpes son? Después de haber comenzado con el Espíritu, ¿pretenden ahora perfeccionarse con esfuerzos humanos?

 

Me agrada hacer tu voluntad

Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mí.» (Salmo 40:8)