Sin Salida

  • Nick Bowen
  • 07 December 2008
  • Series: Obediencia, Convicción y Fe

                                                   SIN SALIDA


Muchas veces nos encontramos en situaciones difíciles, sin como escaparnos, sin salida. Pero servimos al Dios todopoderoso. Jeremías 32: 17, 17.

Los Israelitas
Los israelitas habían encampado en el desierto con el mar rojo en frente. Los egipcios estaban detrás - eran sin salida.

Después de 400 años de esclavitud en Egipto Dios había levantado a un hombre llamado Moisés para ir a faraón y decirle deja ir a mi pueblo. Pero faraón endureció su corazón y dijo que no. Dios envió las plagas - la plaga de sangre, la plaga de tábanos, la plaga de ranas, la plaga en los granizos. Todavía faraón endureció su corazón y dijo que no.
Entonces Dios envió la plaga de la muerte del primogénito de cada casa. Dios mandó a los israelitas tomar un cordero - uno por cada casa - y matarlo y poner la sangre en el dintel y los postes de la puerta. Cuando vio la sangre, paso de largo sobre esas casas. El ángel exterminador mató al primogénito en las casas de los egipcios, aún de sus animales. Hubo grandes lamentos en el país. Entonces faraón mandó a los israelitas Largo de aquí. Aléjense de mi país.

Por eso los israelitas se escaparon al desierto, en camino a la tierra prometida. Una noche encamparon cerca del mar rojo.

Miraban detrás y vieron una nube pequeña en el horizonte. Pareció como una nube de polvo u arena. Mientras que miraban, la nube creció y se acercó más y más. Llenó el horizonte entero, y la tierra tembló con el sonido de los carros y caballos del ejército de los egipcios. Faraón cambió de parecer en cuanto a los israelitas y quería capturarlos otra vez que trabajen como esclavos en egipcio.

Faraón tomó 600 carros del ejército de Egipto y todos los carros en egipcio, y jinetes y soldados y persiguió a los israelitas.
Los israelitas dijeron a Moisés porque nos has traído aquí al desierto para morir? Es que no habían sepulcros en Egipto?

Eran sin salida - no podían avanzar, no podían ir detrás. Pareció que Dios les había abandonado allí en el desierto para morir. El pueblo de Dios, abandonado por Él, sin fuerzas, perseguidos por ejército de faraón, sin camino ni como escaparse.

Abandonado por Dios? El pueblo de Dios? Nunca. Servimos a un Dios todopoderoso. Dios tenía un plan para cubrirse con gloria al costo de los egipcios.

El ángel de Dios y la columna de nube fueron desde en frente de los israelitas a detrás. Los egipcios aun no podían ver a los israelitas. Dios dijo a Moisés que levantara la zara en las manos sobre el mar y Dios envió un recio viento sobre el mar que lo hizo retroceder, convirtiéndolo en terrena seca. Las aguas del mar se dividieron, y los israelitas lo cruzaron en terrena seca. El mar era para ellos una muralla de agua a la derecha y a la izquierda.
Los egipcios persiguieron a los israelitas. Todos los carros y caballos y jinetes de faraón entraron en el mar. Dios hizo que se atascaran las ruedas de los carros, y así era muy difícil para ellos avanzar. Cuando vieron que Dios estaba peleando por los israelitas dijeron Alejémonos.

Dios mandó a Moisés que levantara su zara otra vez, y el mar volvió a su estado normal. Los egipcios, en su huida se toparon con el mar y así el Señor los hundió todos.
Al recobrar a sus estado normal, las aguas del mar se tragaron a los carros y caballos y jinetes y quedaron sin vida.

Sadrac, Mesac y Abednego
Después de años en Israel, los israelitas olvidaron a su Dios, levantó la nación de Babilonia, y conquistaron a los israelitas l los hicieron cautivos en ese país.
El rey Nabucodonosor construyó una gran estatua de oro. Ordenó a los administradores y prefectos y sátrapas y gobernadores y los demás oficiales que asistieran a la dedicación de la estatua. Llegó el día de la dedicación y todos los oficiales eran presentes.
Sus heraldos proclamaron que quienquiera, al sonar la música, no se inclinara ni adoraba en frente de la estatua sea arrogado en el horno en llamas. Sonó la música y todos presentes ese día se inclinaron y adoraban a la estatua. Todos - sino los tres muchachos hebreos: Sadrac, Mesac y Abednego.

Algunos astrólogos dijeron al rey Que viva su majestad por siempre! Usted ha emitido un decreto que ordenado que todo el que oiga la música se incline e adore a la estatua. También ha ordenado que todo el que no se incline ante la estatua ni la adore sea arrogado en el horno en llamas. Pero hay tres hebreos que no han obedecido y que no se inclinan ni adoran la estatua.

Lleno de ira, el rey Nabucodonosor los mandó llamar. Dijo es verdad que no se inclinan para adorar la estatua al sonar la música? Si no lo hagan, serán arrojados en el horno en llamas y no habrá Dios que puede ayudarles.

Sadrac, Mesac y Abednego respondieron al rey No hace falta que nos defendamos ante Su Majestad. Si nos arroje en el horno en llamas, nuestro Dios, a quien servimos, puede librarnos del horno y los manos de Su Majestad. Pero si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que nosotros no vamos a adorar a sus dioses ni su estatua.
Entonces el rey mandó que calentaran el horno siete veces más de lo normal y que algunos de sus soldados ataran a los jóvenes y los arrojaron en el horno en llamas. Tan calientes eran las llamas que mataron inmediatamente a los soldados. Sadrac, Mesac y Abednego, vestidos en sus mantos, sandalias y turbantes, eran echados en el horno.
En ese momento el rey Nabucodonosor se puso de pie asombrado y pidió a sus consejeros
¿Acaso no eran tres los hombres que atamos y arrojamos al fuego?
Asi es, su majestad, respondieron los consejeros.
Pues allí en el fuego hay cuatro hombres sin ataduras y sin daño alguno. Y el cuarto tiene la aparencia de un Dios!
Sadrac, Mesac y Abednego, siervos del Dios Altísimo, salgan de allá y vengan acá.
Todos podían ver que en los tres muchachos no había daño ninguno ni un solo de sus cabellos se había chamuscado.

Daniel
El rey Darío de los persas puso 120 sátrapas y 3 administradores sobre el país. Las sátrapas sirvieron antes de los administradores. De los administradores, Daniel era el mejor. El rey quería levantarle sobre los otros, pero ellos tenían celos de Daniel.
Trataban de encontrar algo en contra de él, pero su trabajo y su carácter eran tan dignos que no encontraban nada. Entonces decidieron encontrar algo en relación con su Dios. Formaron un comité que fue al rejo y le dijo que emitiera y confirmara un decreto que dijo que todo él que adore a cualquier otro dios u hombre que no era el rey sea arrogado en el foso de leones.

Luego, los del comité fueron cerca de la casa de Daniel. Como fue su costumbre, aunque se enteró del decreto, fue a su cuarto, levantó la ventana, y oró a su Dios tres veces al día. Entonces el comité fue al rey Darío y le pidieron si el decreto era todavía en efecto; cuando el rey dijo que si, y que puesto que era un ley de los persas no podía se derogado, le dijeron acerca de Daniel y como adoraba y oraba a su Dios, que no era el rey Darío.

Por eso, el rey tenía que arrojar a Daniel en el foso de los leones. Toda la noche el rey no podía comer ni descansar ni divertirse, fue tan preocupado acerca de Daniel. A la madrugada fue al foso de los leones y pidió a Daniel si su Dios podía salvarle de los leones. Daniel dijo que sí, que su Dios a quien servía les había cerrado la boca de los leones.

Nuestra Hija
Nuestra hija nació con una condición extrema. Tenían que operar en ella cuando tenía solamente 6 días. Encontraron que la situación había cambiado durante la noche y que el tumor que vieron en los rayes equis ya no era un tumor sino un quiste, y que la operación no era tan critica como habían pensado.

Salmo 23:4 - tenemos que andar por los valles tenebrosos. Dios no nos libra de nuestras circunstancias sino en ellos. Salmo 23:5 - Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos - Dios nos hace conquistar y celebrar antes nuestros enemigos. Es más que sacarnos de las situaciones.

Romanos 8: 37 - En todo esto somos más que vencedores. Todos están esperando para el rapto, pero Dios es todopoderoso. Puede hacer más que sacar a Su pueble de esta tierra mala - puede darnos la victoria en medio de nuestras circunstancias y cubrirse de gloria al costo de nuestros enemigos.