Tampoco Yo Te Condeno
- Nick Bowen
- 21 June 2009
Juan 7
53. Entonces todos se fueron a casa.
Juan 8
1. Pero Jesús se fue al monte de los Olivos.
Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —le respondió Jesús—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza. (Mateo 8:20)
Leemos muchas veces que Jesús fue para orar. Esto fue la fuente de su poder.
Después de despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas. Al anochecer, estaba allí él solo. (Mateo 14:23)
Por aquel tiempo se fue Jesús a la montaña a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios.(Lucas 6:12)
Unos ocho días después de decir esto, Jesús, acompañado de Pedro, Juan y *Jacobo, subió a una montaña a orar. (Lucas 9:28)
2. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo. Toda la gente se le acercó, y él se sentó a enseñarles.
Jesús se sentó para enseñar, como uno con autoridad. Jesús está sentado a la diestra de Dios, sentado en Su trono, reinando.
Todos mis maestros se pusieron en pie para enseñar.
Cuando vio a las multitudes, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron, y tomando él la palabra, comenzó a enseñarles. (Mateo 5:1,2)
Cristo hizo milagros para la muchedumbre, pero enseño a sus discípulos. Hay algo más profundo para nosotros, aprender de Él. Compartió a los dos en camino a Emaús lo que se refería a Él en las escrituras.
Entonces, comenzando por Moisés y por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras. (Lucas 24:27)
3. Los maestros de la ley y los fariseos llevaron entonces a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio del grupo4 le dijeron a Jesús:
—Maestro, a esta mujer se le ha sorprendido en el acto mismo de adulterio.5 En la ley Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Tú qué dices?
El séptimo mandamiento – no cometas adulterio
Levítico 10:20
Si alguien comete adulterio con la mujer de su prójimo, tanto el adúltero como la adúltera serán condenados a muerte. Deuteronomio 22:22
Si un hombre es sorprendido durmiendo con la esposa de otro, los dos morirán, tanto el hombre que se acostó con ella como la mujer. Así extirparás el mal que haya en medio de Israel.
¿Porqué es Dios tanto en contra al adulterio? Porque rompe el pacto que fue hecho. El matrimonio es una figura de la relación entre Cristo y Su novia, la iglesia; Dios ha prometido nunca romper esa relación, nunca negar ese pacto.
Si la adultera fuera prometida, el mandamiento fue para apedrearla:
Pero si la acusación es verdadera y no se demuestra la virginidad de la joven,21 la llevarán a la puerta de la casa de su padre, y allí los hombres de la ciudad la apedrearán hasta matarla. (Deuteronomio 22:20,21)
El pecado, que practicamos en secreto, puede ser traído a la luz.
6. Con esta pregunta le estaban tendiendo una *trampa, para tener de qué acusarlo.
Estaban buscando algo para acusarlo. Su pregunta no era honesta.
Si dijera que sí, debe ser apedreada, ellos dirían que Jesús era inconsistente con Si mismo, que tenía compañerismo con recaudadores de impuestos y pecadores.
Si respondiera que la mujer no debiera ser apedreada, dirían que era un enemigo de la ley de Moisés, y que vino para destruir la ley y los profetas.
Pero Jesús se inclinó y con el dedo comenzó a escribir en el suelo.
Jesús no responde directamente a ellos pero se inclinó y comenzó a escribir en la tierra. Es bueno ser lento para hablar, no responder con el acaloramiento del momento.
¿Qué escribió? Algunos piensan que escribió los nombres de los acusadores. Otros dicen que escribió sus pecados. No dice, y no podemos saber con toda seguridad.
Pero es significante que escribió en la luz de las escrituras. Dios escribió con Su dedo los diez mandamientos en las dos tablas de piedra:
Y cuando terminó de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas de la ley, que eran dos lajas escritas por el dedo mismo de Dios. (Éxodo 31:18)
Con su dedo Dios dio la ley que sintetizó Su estandarte de justicia y rectitud. Con diez mandamientos simples Dios da a la nación de Israel la ley que les gobernó por millares de años y que ha formado la base de la democracia en muchas naciones. No hay ley en esta tierra más perfecta, más excelente, más exaltada.
Pero esta ley, aunque era perfecta, no hizo nada perfecto.
Por una parte, la ley anterior queda anulada por ser inútil e ineficaz, ya que no perfeccionó nada. Y por la otra, se introduce una esperanza mejor, mediante la cual nos acercamos a Dios. (Hebreos 7:18,19)
»Vienen días —afirma el SEÑOR— en que haré un nuevo *pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá.32 No será un pacto como el que hice con sus antepasados el día en que los tomé de la mano y los saqué de Egipto, ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo —afirma el SEÑOR—.
33 »Éste es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel —afirma el SEÑOR—: Pondré mi *ley en su *mente, y la escribiré en su *corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.34 Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: "¡Conoce al SEÑOR!" , porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán —afirma el SEÑOR—. Yo les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus pecados.» (Jeremías 31:31-34)
Dios en estos días está escribiendo su ley en nuestros corazones. Jesús escribe en la tierra de nuestras almas su ley perfecta, la ley del Espíritu, la ley que nos da aptitud para vivir rectamente. Lo que la ley en piedra no podía hacer, la ley del nuevo pacto puede hacer a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu.
7. Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo:
—Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
Con sencillez y sabiduría Jesús responde. No hizo comentario sobre la ley, ni disculpó a la mujer. Y además no hizo nada para incitarles más.
Y ¿quién estaba hablando? Él que tenía el derecho perfecto de apedrearla porque nunca pecó. No – dentro de poco Él colgaría en una cruz, muriendo por sus pecados.
Cuando queremos tirar piedras a nuestros hermanos, cuyos pecados son tan evidentes a nosotros, miremos en nuestros propios corazones para ver lo que hay allí. ¿Hemos hecho la misma cosa? ¿Hemos hecho cosas peores?
8. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo
Quizás siguió escribiendo, mirando al suelo, para que pudieran salir sin ser avergonzados más. Convence del pecado, pero no condena.
9. Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí.
Los acusadores tenían que mirar en sus propios corazones y ver la verdad de su propio pecado. Tenemos que estar de acuerdo con la Biblia que dice en Romanos 3:23 que todos han pecado.
10. Entonces él se incorporó y le preguntó:
—Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena?
11 —Nadie, Señor.
—Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.
Tampoco yo te condeno – que profundidad de amor, que hondura de gracia, que abismo de misericordia. Que ternura y gracia inimitable.
Él – contra quien es todo pecado
, Él – que tenía cada derecho de juzgar a los pecadores, El – que es dañado y herido con cada pecado, más que con las claves de la cruz, Él dijo tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.
¿Y la mujer? No más temor de sus acusadores ni sus piedras, no más vergüenza, no más lagrimas, solamente perdón, libertad, y gozo.
Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. (Juan 3:17)
porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. (Lucas 9:56 RV)
Aunque somos culpables, claramente culpables, Dios no nos da lo que merecemos. Esto es misericordia. Nos da lo que no merecemos – esto es gracia.
¿Y nosotros? Somos la mujer. En la Biblia una mujer representa a la iglesia. Hemos cometido adulterio espiritual, hemos tenido otros amantes, cosas o personas a los cuales amábamos más que a Dios. Y fuimos sorprendidos en nuestro adulterio – Dios sabe todo.
Pero no nos condena. Dice Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.
Y respondemos como Oseas: Efraín dirá: ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Yo lo oiré, y miraré; yo seré a él como la haya verde; de mí será hallado tu fruto.
Oh – las maravillas de nuestro Dios:
-Creó al hombre de polvo.
-Da una corona en vez de cenizas
-Da aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento
-Hace vivir los huesos secos
-Hace caminar hombres muertos
-Hace los desiertos florecer
-Hace que ríos fluyan en sequedales
-Cambia agua a vino
-Hace ver los ojos ciegos
-Hace oír oídos sordos
-Hace el cojo saltar como un ciervo
-Hace la lengua del mudo gritar de alegría
-Hace brillar la luz en las tinieblas
-Levanta a los pobres y los indigentes
-Hace la mujer yerma mantener la casa
-Hace cantar corazones quebrantados
-Hace ojos en llanto brillar otra vez


