Trabajo
- Nick Bowen
- 25 noviembre 2007
- Series: Caminando con Dios
¿Quién tiene que trabajar mañana?
Incluimos los que trabajan en casa y los estudiantes,también.
Hay un cuento acerca de un hombre que dijo a su esposa que ella no hizo nada todo el día, que él hizo todo el trabajo y ganó todo el dinero. El próximo día al regresar a casa después de trabajar encontró la casa muy desarreglada con juguetes por todas partes de la sala, las platas sucias todavía en la mesa en el comedor, y el bebe en el suelo vomitando. Su esposa no estaba en cualquier parte. Llamó a su esposa pero ella no respondió. Buscó en cada cuarto; al fin la encontró en el dormitorio descansando en la cama. Dijo -¿Y qué piensas que estás haciendo? - y ella dijo -Nada; ahora sabes cómo es cuando yo hago nada todo el día.-
El hecho es que todos tenemos que trabajar. Todos dependemos el uno al otro para hacer nuestra parte.
TRABAJO EL PLAN DE DIOS
Dios el SEÑOR tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara ... (Génesis 2:15)
Esto pasó antes de la caída. Por eso, trabajo es una parte del plan de Dios para nuestras vidas. No es un resultado de la caída sino es algo bueno en nuestras vidas en el cual podemos servir a Dios.
No obstante, hermanos, les animamos a amarse aún más, a procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos. Así les he mandado, para que por su modo de vivir se ganen el respeto de los que no son creyentes, y no tengan que depender de nadie. (1 Tesalonicenses 4:10,11)
Cuando suena el reloj por la mañana, en vez de quejarnos vamos a tomar un momento para dar gracias a Dios que tenemos un trabajo y que Dios provee por nosotros de esa manera. Sepan que Dios da de comer a los pájaros pero no pone la comida en sus bocas. Dios dio maná del cielo a los israelitas pero ellos tenían que recogerla.
Recuerda al SEÑOR tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esa riqueza; así ha confirmado hoy el pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados. (Deuteronomio 8:18)
Cuando nos damos cuenta de que el trabajo es una parte del plan de Dios para nuestras vidas, puede llegar a ser más que una inconveniencia, puede ser una bendición.
En nuestro trabajo contribuimos a la sociedad, proveemos por nuestras familias, tenemos unas metas, aprendemos ser responsables, y recibimos un sentido de cumplimiento. Y Dios puede enseñarnos mucho, mucho, mucho en nuestro trabajo - acerca de otros, acerca de nosotros mismos, acerca de si mismo.
EMBAJADORES
Quizás pensamos que sería mejor tener un ministerio. Pero trabajamos en lugares a los cuales un pastor no tiene acceso.
Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios.» (2 Corintios 5:20)
Somos un testimonio a Cristo donde trabajamos. La gente mira a nuestras vidas - como nos comportamos, como trabajamos. ¿Nos enojamos o estamos calmos en diferentes situaciones? ¿Cuándo otros están perturbados, como estamos nosotros? ¿Estamos tranquilos? ¿Tenemos algo diferente en nuestras vidas?
Un una compañía donde yo trabajé, la secretaria en mi oficina fue salvo eventualmente. Ella me dijo que quería lo que vio en mí - cuando otras eran trastornadas, yo era calmo. Yo la pedí si quería lo que oyó pero ella dijo que no, quería lo que vio.
Si podemos vivir por el Señor en nuestro trabajo, quizás Él permite que podemos hablar a alguien acerca de Dios. En otra compañía había un joven con quien yo trabajé que me dijo acerca de sus actividades de la noche anterior en los clubs bailando, etc. Y entonces me pedí -¿Y qué hiciste tu anoche, Nick?- Yo le dije que alabábamos al Señor y que fue magnífico, levantábamos el techo, y que la Presencia del Señor vino para estar con nosotros. Él nunca había oído tales cosas y empezó a hacer preguntas acerca de Dios y Jesús, y fue salvo.
Muchos me han dicho que no les gusta su trabajo porque la gente maldice y dice palabrotas. No sé qué piensan - es su trabajo, no es la iglesia. ¿Por qué piensas que estás dónde estás con esa gente? Es porque Dios te ha puesto allí entre esa gente - tu eres un embajador por Cristo en ese lugar y ellos son perdidos. Necesitan a un testigo y tú lo eres. Quizás seas el único; eres tan precioso a Dios en ese lugar. Tiene un trabajo especial allí por ti.
Mientras Jesús estaba comiendo en casa de Mateo, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y comieron con él y sus discípulos. (Mateo 9:10)
OBEDIENCIA
Criados, sométanse con todo respeto a sus amos, no sólo a los buenos y comprensivos sino también a los insoportables. (1 Peter 2:18)
He oído de diferentes personas que a ellos no les gusta su jefe y no quieren servirle. Pero es muy claro en la Biblia que hemos de obedecer y servir.
En una compañía donde trabajé no me gustaba mi jefe. No me gustaba personalmente y profesionalmente - no entendió muy bien nuestro trabajo. Tenía un compañero de trabajo y el jefe me llamó con el nombre de mi compañero, y le llamó a él con mi nombre. ¡Aún no supo mi nombre!
Fuimos salvos un año antes de eso, y sabíamos que Dios tenía algo para nosotros. Pues, yo dije a mi esposa que fue la voluntad de Dios que yo saliera de mi trabajo para ser misionero. Pero mi esposa, con más sabiduría de sus años, dijo que yo solamente quería salir de mi jefe en vez de servir al Señor. Dijo que yo tenía que quedar en ese trabajo hasta que aprendiera a servir al Señor allí donde estaba antes que Él me liberaría para servirle en otro lugar.
Por un año más yo tenía que trabajar por ese hombre, y cuando yo podía servirle como cristiano yo podía salir.
Criados, sométanse con todo respeto a sus amos, no sólo a los buenos y comprensivos sino también a los insoportables. (1 Pedro 2:18)
Actualmente, ¿a quién servimos en nuestro trabajo?
Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él. (Colosenses 3:17)
No servimos al hombre, sino a Dios. Es Dios que va a inspeccionar mi trabajo. Un cristiano hace lo mejor posible, aún si no hay nadie mirándole. Un cristiano da un buen día de trabajo por su sueldo, lo que sea.
No deben robarles sino demostrar que son dignos de toda confianza, para que en todo hagan honor a la enseñanza de Dios nuestro Salvador. (NVI) No defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador. (RV) (1 Timoteo 2:10)
HISTORIA
H.A. Ironside, un ministerio norteamericano que murió en 1957, habló de un incidente en su niñez cuando trabajó por un zapatero. Fue su deuda y privilegio apoyar a su madre, una viuda, y su empleador fue un hombre escoses y un cristiano. Su tienda fue un testimonio para el Señor - los muros eran cubiertos con ojas con escrituras y cuadros. En cualquier parte de la tienda la gente podía ver las escrituras - Juan 3:16, Juan 5:24, Romano 10:9, y mucho, mucho más. En el mostrador pequeño en frente de su banco había una Biblia abierta. Cada paquete que salió de su tienda tenía un mensaje adentro, y habló bondadosamente a cada clienta acerca de la importancia de nacer de nuevo. Mucha gente regresó por más literatura o para hacer preguntas como tener paz con Dios. Como resultado, había mucha gente salvo allí en esa tiendita.
El trabajo del muchacho fue machacar el cuero para las suelas de los zapatos. El cuero fue remojado en agua y tenía que golpearlo en un pedazo llano de hierro sobre sus rodillas hasta que fuera duro y seco. Pareció un trabajo sin fin al muchacho.
Y lo peor fue que había otro zapatero en el pr¬óximo cuadro que no era cristiano y tenía que pasar esa tienda cada día caminando a su trabajo y regresando a su casa de noche. Habían muchachos malos congregando allí, y el hombro fue muy prospero.
El muchacho miró por las ventanas de este otro zapatero y vi que no remojó el cuero en agua como el tenía que hacer. Un día fue adentro y lo pidió porque no remojó el cuero; fue lo mismo como su producto. El hombre rió y dijo que los zapatos volvieron más pronto de esa manera.
El muchacho volvió a su empleador y lo dijo eso y pidió si fue necesario remojar el cuero. El hombre abrió su Biblia y leyó la escritura "Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús." El hombre dijo "Yo no hago zapatos por lo poco que recibo de mis clientes. Lo hago por la gloria de Dios. Espero ver cada zapato que he reparado en un montón al pie del trono de Cristo y no quiero que Él diga ‘Eso fue mal trabajo - no hiciste lo mejor posible.' Quiero que diga ‘Hiciste bien, siervo bueno y fiel.' "
Entonces explicó que tal como algunos son llamados a predicar, él fue llamado a reparar zapatos, y su testimonio por Dios fue solamente tan bueno como su trabajo. Ironside dijo que cuando está tentado a ser descuidado, recuerda al zapatero y le conmueve a hacer todo para Él que murió para redimirlo.
DIOS ESTÁ CONTIGO
Yo quería ser ministro, pero cuando llegó a ser evidente que iba a trabajar como otros, yo dije al Señor -Dios, si tengo que trabajar en un trabajo común, yo quiero conocerte aquí en mi cubículo. Si tú estás por todas partes de veras, tú estás aquí también.
¿Sabes que pasamos la mayoría de nuestras horas despertadas trabando? Yo dije al Señor que puesto que tenía que pasar tanto tiempo en mi escritorio en mi cubículo, y puesto que yo no podía estar en la iglesia todo el día, yo quería que caminara con migo en ese edificio.
Yo dije -no sé cómo vas a hacer esto. No puedo levantar mis manos ni cantar aquí, pero tú eres Dios y tú puedes hacer algo. Lo que sea, esté conmigo aquí. Tú eres demasiado precioso dejar en una iglesia vacio durante todo el día, y te amo tanto que quiero estar contigo todo el tiempo.-
¿Sabes lo que hizo por mí? Me mostró su gloria y su poder. Cuando tenía un problema que no podía resolver, Él mi dio la solución cuando no lo esperaba - mientras duchando o en mi bicicleta, tan claro y tan simplemente; yo supe que era la voz de Dios. Cuando yo tenía que hablar a alguien acerca de algo, yo oí la voz de esa persona fuera de mi cubículo o yo lo encontré en el corredor.
Cuando yo tenía muchas cosas que hacer todas a la vez, me perturbó porque yo traté de hacerlo todo. Pero el Señor me dijo que solamente tenía que trabajar en una cosa y que podía concentrar en esa cosa y no todas las otras también. Así yo aprendí dar mi atención a esa una cosa y hacer trabajo más bueno que tratando de hacerlo todo. Yo aprendí que el Señor conoció mi trabajo mejor que yo y que podía ayudarme cada día.
Y a veces llenó mi cubículo con su gloria de manera que no podía trabajar. Yo podía solamente sentarme en silencio en Su Presencia glorificándole a Él, adorándole. Un día estaba descansando después de almorzar en el atrio de nuestro edificio; las palabras de un cántico nuevo vinieron a mi corazón y yo vi a ángeles alrededor cantando esa canción.


