Una Palabra Nueva
- Nick Bowen
- 09 agosto 2009
Introducción
Cuando Cristo vino, todo cambió. La luz rasgó las tinieblas. La justicia venció la maldad. Dios libró a los cautivos. Necesitamos nuevos ojos para ver, nuevos oídos para oír, un nuevo corazón para sentir. Y necesitamos un nuevo vocabulario para describir lo indescriptible.
“La palabra Ágape no fue en uso común antes del tiempo del Nuevo Testamento, los cristianos la adoptaron y la hicieron su palabra característica para amor. Es una palabra nueva para una idea nueva. Pues que el mejor concepto de amor antes del Nuevo Testamento fue eso de un amor por lo mejor que uno conoce, los cristianos pensaron en amor como esa calidad que vemos demostrado en la cruz. Es un amor por los totalmente indignos, un amor que procede de un Dios quien es amor. Es un amor colmado en otros sin un pensamiento de que son dignos de recibirlo o no. Procede más bien de la naturaleza del amante, más que de cualquier mérito en el amado. El cristiano que ha experimentado el amor de Dios por él mientras todavía un pecador, ha sido transformado por la experiencia. Ahora ve a otros en una medida como Dios los ve. Los ve como los objetos del amor de Dios, como los por quienes Cristo murió. Como corresponde, su actitud hacia ellos es una de amor, de ágape que da de sí mismo. Viene a practicar el amor que no busca nada por sí, pero solamente la bondad del amado.”
Vemos el amor de Dios en Cristo, el Creador de todo, el Rey de los ángeles, el amado Hijo del Padre que se hizo carne para vivir entre los hombres, que no cometió pecado ninguno, que llevó en sí los pecados del mundo entero, para que pecadores puedan ser salvos, librados, llenados, y vivir en compañerismo con Él. Leemos en Isaías 53 “Pero el SEÑOR quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir.” Calvario era el plan en el corazón de Dios para dar todo, todo, todo, para reclamar a la raza humana caída a la cual amó tanto. Nos amó primero, y ahora nos invita amar a otros de la misma manera.
Vamos a leer 1 corintios 13. Hay los que llaman esta pasaje el más profundo de lo que escribió el apóstol Pablo.
En capítulo 12, ha dicho que todos podemos hablar en lenguas, que todos podemos profetizar. Pero termina ese capítulo diciendo que “Ahora les voy a mostrar un camino más excelente.”
¿Qué es ese camino más excelente? Es amor. Pero no pensamos en amor como lo que oímos en el radio o en las novelas. Eso es amor propio, amor que me hace sentir bien, amor que usa el amado como un objeto de auto-gratificación. “Te amo porque me haces sentir bien.”
Hay un lugar para ese cariño, pero Pablo va a darnos una definición más exaltada del amor – tan exaltada que necesita una nueva palabra para describirlo.
v. 1
Si hablo en *lenguas *humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido.
Pablo no hace el caso que se puede tener o el amor o los dones. Acaba de hablar en términos ardientes acerca de los dones del Espíritu en capítulo 12, y va a hacerlo luego en capítulo 14.
Puedo hablar y hablar acerca de las cosas de Dios – puedo hablar en lenguas – puedo predicar como ningún otra persona – pero si mi motivación no es amor, no sirve para nada. No es más que un ruido sin alma.
No basta hablar la habla – tengo que caminar el camino.
v. 2
Si tengo el don de profecía y entiendo todos los *misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada.
Pablo acaba de decir que profecía es segundo solamente a eso del apóstalo.
Su entendiera todos los misterios – si Dios me hubiera revelado todos los secretos de la fe, no serviría para nada sin el amor.
Si entendiera toda conocimiento, si fuera famoso por operar los dones – sin amor, no vale nade.
Pablo habla aquí del don de fe, que puede mover montañas. Aun ese don, que podemos usar por la bondad de otros, no sirve para nada si no tengo amor.
v. 3
Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas,[a] pero no tengo amor, nada gano con eso.
No habla aquí de dar un poco cada mes, sino de dar todo en un instante en un gesto grande, si fuera el hombre más generoso en el mundo – sin amor no vale nada. Puedo tener una mano abierta pero un corazón cerrado.
Si quemo mi cuerpo – si soy tan dedicado a una causa que sufro la muerte más dolorosa, aun si muero para el evangelio – no cuenta por nada si no tengo amor. Si nada queda de mi sino cenizos, no vale nada si no tengo el fuego sagrado de amor. Es más difícil vivir por mi fe que morir por él.
v.4
Pablo cambia de hablar de lo que no vale nada sin amor a decirnos lo que el amor es y no es.
El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.
El amor es paciente - sufre todo. Habla aquí no acerca de circunstancias, sino de personas. Puede sufrir muchos desaires. Tiene una capacidad infinita para resistencia. Cuando es maltratado, lo sufre. No es extinguido. Espera con paciencia ver el efecto de tal amor en el otro.
El amor es bondadoso, benigno – reacciona con bondad cuando alguien lo maltrata. Sirve a otros, aun a los que lo insultan. Busca oportunidades de hacer bien. El enojo no puede descansar en el pecho donde reina el amor. Es difícil enojarnos a los que amamos.
El amor no es envidioso, no tiene envidia – no es ofendido cuando otros tienen éxito. Si alguien esté mencionado en la iglesia por haber hecho algo bueno, el amor no toma ofensa.
El amor no es jactancioso – no habla de todo lo que ha hecho, de cuan bueno es, de cuanto ha ayunado, de cuanto ha dado.
El amor no es orgulloso, no se envanece – no es orgulloso o altanero; no afirma a sí mismo. Este amor calma las pasiones enojadas, no las abanica.
v. 5
No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor.
El amor no se comporta con rudeza, no hace nada indebido – tiene justicia y moderación. Actúa con cortesía.
El amor no es egoísta, no busca lo suyo. No tiene que ser reconocido. No tiene que ser apreciado. Descuida su propio para la bondad de otros.
El amor no se enoja fácilmente – no se irrita – no es vidrioso, no es enojadizo, no es malhumorado.
El amor no guarda rencor – no recuerda ofensas. No hace una lista de injurias. No hace una historia de todo lo malo que ha hecho otra persona. No siente agraviado. No sospecha maldad de otros. Cubre los defectos que aparecen en vez de buscar los que con cubiertos y escondidos.
v. 6
El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad.
El amor no se goza de la injusticia – no toma placer en las desgracias de otros. No piensa “¡oh, ella lo mereció de veras!”
El amor goza de la verdad -
v. 7
Aquí Pablo habla de lo que el amor hace.
Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
Todo lo disculpa, todo lo sufre – endurece todo, cubre lo malo de otra persona, se puede maltratarlo todo el día y lo sufre. No publica las faltas de un hermano.
Todo lo cree – cree lo mejor de otra persona. Es dispuesto a creer lo mejor. Es ávido a creer lo mejor. Cree aun cuando otros han perdido esperanza. No es engañado por los fingimientos de otros, pero da el beneficio de la duda. Cuando ya no puede creer lo mejor, espera lo mejor.
Todo lo espera – no es que no considera la realidad, sino no acepta el desliz como final. Espera mejores cosas para el futuro.
Todo lo soporta – no con una resignación fatal sino con una fortaleza activa. Endurece sin divulgar al mundo sus sufrimientos.
v. 8
El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá
Otras cosas van a pasar, pero el amor quedará. Habrá un tiempo cuando profecías y lenguas y sabiduría cesarán, pero el amor nunca. Las estrellas pueden callar del cielo, el océano puede secar, pero el amor jamás se extingue.
v. 9
Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta;
Nuestra operación en las cosas de Dios no es perfecta – somos humanos, somos falibles. Pero vendrá un día cuando lo que tenemos es perfecto, y en ese día lo que es imperfecto ceserá.
v. 10
pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá.
v. 11
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño.
Pablo habla del progreso en el reino de Dios. Algunas cosas cre
v. 12
Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido.
Los espejos de ese día eran de metal, muy velados. Pero vendrá el día cuando veremos a Jesús cara a cara. En ese día no será necesidad para los dones del Espíritu – poseeremos la plenitud.
Lo que es perfecto es cuando yo conozco a Dios como Él me conoce a mí.
v. 13
Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.
Qué bueno que la última palabra en este capítulo es amor. Ocupa el lugar supremo.
El amor siempre paga un precio. El amor siempre cuesta algo. El amor es caro. Cuando amas, los beneficios son para lo otra persona. El amor es por ti, no por mí. El amor da, no agarra.
El amor saca su definición del amor de Dios en Cristo. No es una forma de afección natural, pero un fruto sobrenatural del Espíritu.
Poema
Le llevaron temblando al tribunal
“Oh Señor, él que hizo las claves que te hicieron mal.”
El Maestro le tocó y con voz de miel
“Eran buenas claves,” dijo Él.
1 Juan 4:7,8
Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce.8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.9
1 Juan 4:20
Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto.
Mateo 22:36 -40
36 —Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?
37 —"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente"—le respondió Jesús—.38 Éste es el primero y el más importante de los mandamientos.39 El segundo se parece a éste: "Ama a tu prójimo como a ti mismo."40 De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.
Mateo 5:43-48
Ustedes han oído que se dijo: "Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo." 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen,45 para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos.46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los *recaudadores de impuestos?47 Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los *gentiles?48 Por tanto, sean *perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.
Proverbios 25:21,22
Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta, y el SEÑOR te lo recompensará.
Romanos 12:14
Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan.


