Yo No Soy Tu Madre
- Nick Bowen
- 07 March 2010
Gracias a Dios por madres
En mi juventud, mi madre mi dio reglas –
-Come todos tus espinacas
-Ir en tu bicicleta en el lado izquierdo del camino (que fue equivocado)
-No puedes llevar vaqueros a la escuela
-Practicas tus lecciones de piano
-No fumas
-No tomas
-Si no puedes decir algo bueno, no digas nada
Así fue mi madre, y amo a mi madre. La mano que mece la cuna regla el mundo. Si no fuera por mi madre, no creo que estaría aquí hoy. No creo que habría vivido más que 18 años.
Mi madre pasó por alto mis faltas. Siempre estaba allí para secar mis lágrimas, agarrar mi mano, abrazarme, creer en mí cuando otros se burlaban de mí.
Gracias a Dios por madres, que cada persona tiene una madre. ¿Dónde estaríamos sin madres?
No soy tu madre
Pero yo no soy tu madre. No voy a darte reglas para vivir. La Biblia dice que somos libres de la ley. Romanos 7:4 - Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios.
Ahora – no somos libres de las demandas de la ley. No somos libres de la justicia de la ley. Jesús dijo Porque les digo a ustedes, que no van a entrar en el reino de los cielos a menos que su justicia supere a la de los fariseos y de los *maestros de la ley. (Mateo 5:20)
No somos libres de las demandas de la ley para justicia, pero nos toca a nosotros guardar las demandas de justicia de otra manera – por la gracia. La gracia es más que perdón, es más que el favor de Dios. Es el poder de Dios para vivir una vida santa.
Hay los que quieren leyes, que piensan que el cristianismo consiste en cumplir con reglas – como vestirse, como comportarse, a donde no se debe ir. Pero ¿Qué puede hacer ese tipo de cristianismo? Puede engendrar un sentido de auto-justicia. Pablo dice en Colosenses 2:20-23: Si con Cristo ustedes ya han muerto a los principios de este mundo, ¿por qué, como si todavía pertenecieran al mundo, se someten a preceptos tales como:21 «No tomes en tus manos, no pruebes, no toques»?22 Estos preceptos, basados en reglas y enseñanzas humanas, se refieren a cosas que van a desaparecer con el uso.23 Tienen sin duda apariencia de sabiduría, con su afectada piedad, falsa humildad y severo trato del cuerpo, pero de nada sirven frente a los apetitos de la naturaleza pecaminosa.
-dan apariencia de sabiduría – pensamos que sabemos cómo vivir, que conocemos la Biblia. Pero nos engañamos si pensamos así.
-dan una afectada piedad – si nuestro deseo es obedecer la ley, nos da un sentido de santidad. Pero ese sentido es falso porque es exactamente el opuesto de lo que Dios quiere. Nos ha dicho en la Palabra que no podemos hacerlo.
-falsa humildad – si estoy caminando en la ley, pienso que estoy en la voluntad de Dios mientras que no estoy allí. Eso engendra una humildad que no tiene un base en la realidad.
-en cuanto a severo trato del cuerpo – yo lucho y lucho con mi cuerpo, con mis pasiones, con mis emociones, con mis lujurias, pero en vano, porque esta manera de vivir no puede darme la victoria. Es como golpear un muro de ladrillos.
-vivir según la ley no sirve para dominar mis pasiones, sino los despierta, los refuerza. Tiene el efecto opuesto.
Camisas púrpuras
Si yo les dije llevar camisas púrpuras y pantalones verdes, quizás lo harían. Tendríamos una iglesia de púrpura y verde. Muy distintos.
Pero el efecto sería hacerles pensar que por vestir así que van a ser santos. De veras, esa regla no va a tocar tu ser interior. En el exterior serás conforme a esa ley pero engañado en pensar que eso te hará santo.
“¡Cuan piadoso soy yo! Estoy obedeciendo la ley de cómo vestir.” El efecto de eso es hacerle a una persona pensar que está obedeciendo a Dios mientras que detiene que Dios puede hacer cualquier obra en su corazón.
Si uno piensa que tiene diamantes pero tiene solamente cuenta de vidrio, no va a buscar la verdadera cosa. Está engañado.
La tarjeta
Años atrás cuanto nos juntábamos con una iglesia pentecostal, teníamos que afirmar una carta. En la carta había cajas para seleccionar diciendo “Yo no fumo,” “Yo no tomo,” y “Yo no voy a lugares de entretenimiento público.”
Ahora, yo entiendo el deseo aquí. El ministerio quiere saber si los que están juntando con la iglesia están viviendo una vida santa, si van a a representar bien a la iglesia.
Pues, ya no tomé, ya no fumé, pero si, voy al cine. Pero yo afirmé la carta.
Una vez alguien me preguntó “¿Cómo dejaste de fumar?” Yo repliqué “Mi padre los sacó.” “¿Tu padre los sacó?” “Si,” yo dije – “mi Padre celestial.” No fue por afirmar una carta ni seguir una ley – fue el impulso vivo de Dios dentro de mi corazón que me cambió.
Una vez un joven pidió a un predicador “¿Puede un cristiano mirar a la televisión?” El predicador respondió “Tu puedes mirar toda la televisión que quieres, hasta que te haga enfermo.”
Gálatas
¡Gálatas torpes! ¿Quién los ha hechizado a ustedes, ante quienes Jesucristo crucificado ha sido presentado tan claramente?2 Sólo quiero que me respondan a esto: ¿Recibieron el Espíritu por las obras que demanda la ley, o por la fe con que aceptaron el mensaje?3 ¿Tan torpes son? Después de haber comenzado con el Espíritu, ¿pretenden ahora perfeccionarse con esfuerzos humanos? (Gálatas 3:1,2)
Los Gálatas pensaron que, siendo salvo por gracia, tenían que vivir debajo la ley. Así piensan muchos cristianos hoy.
Todos los que viven por las obras que demanda la ley están bajo maldición, porque está escrito: «Maldito sea quien no practique fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley.»
Lo que esto está diciendo es que si vas a vivir por la ley, tienes que cumplir con toda le ley perfectamente. Si quebrantas una ley, has quebrantado todas.
Lo que quiero decir es esto: La ley, que vino cuatrocientos treinta años después, no anula el pacto que Dios había ratificado previamente; de haber sido así, quedaría sin efecto la promesa.18 Si la herencia se basa en la ley, ya no se basa en la promesa; pero Dios se la concedió gratuitamente a Abraham mediante una promesa. (Gálatas 3:17,18)
Abraham fue justificado por fe por creer en Dios 430 años antes que la ley fue dada.
¿ Puedo hacer cualquier cosa?
Podemos hacer la pregunta “¿puedo hacer cualquier cosa si no hay reglas?”
1 Corintios 6:12 - «Todo me está permitido», pero no todo es para mi bien. «Todo me está permitido», pero no dejaré que nada me domine.
1 Corintios 10:23,24 - «Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo es constructivo.24 Que nadie busque sus propios intereses sino los del prójimo.
Yo no soy tu madre – no pasaré por alto a tus fallos
Hay un poema por Robert Burns que he traducido al español:
Si me ahorcaron de la más alta colina,
Madre mía, madre mía,
Se cuyo amor me seguiría,
Madre mía, madre mía.
Pues, yo les amo, y porque les amo a veces puede ser que tengo que decirles algo. A veces quizás será necesario recibir una palabra de corrección. Infelizmente, la mayoría de los a quien he tenido que hablar ya no están en la iglesia. No podían aceptar corrección.
Jeremías 5:3,4 - Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse. 4 Pero yo dije: Ciertamente éstos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios.
Proverbios 27:6 – “Más confiable es el amigo que hiere que el enemigo que besa.”
Esta es una carga que para mí es muy pesada, es algo que no me gusta hacer. Pero a veces es necesario. Créenme, esto es mi último recurso. Primero yo trataré a traer la palabra necesaria del púlpito. Pero a veces parece que la palabra entra por un oído y sale por el otro. Si el comportamiento está afectando a los demás, entonces llega a ser necesario que yo diga algo al individuo.
Y trato de hacerlo con lo más cariño posible. Yo sé que es difícil recibir corrección – todos pensamos que somos ángeles – y trato de usar más miel que vinagre.
Proverbios 6:23 - Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz,
Y camino de vida las reprensiones que te instruyen.
El corazón que está abierto verdaderamente a Dios puede recibir corrección. No es tan convencido de su propia justicia que no puede escuchar instrucción y ponerlo en práctica.
Proverbios 8:23 - Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis.
Proverbios 9:9 - Instruye al sabio, y se hará más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber.
El que es sabio puede recibir una palabra de corrección y llegará a ser más sabio. Es para nuestra bondad que Dios nos habla.
Proverbios 15:32 - Rechazar la corrección es despreciarse a sí mismo; atender a la reprensión es ganar entendimiento.
Otros pueden vernos que no vemos a nosotros. Una persona madura sabe esto y quiere oír de Dios.
Proverbios 15:12 - Al insolente no le gusta que lo corrijan, ni busca la compañía de los sabios.
La persona que no puede recibir corrección muchas veces es la persona que se considera mejor que otros, que sigue mandando a otros. Una persona madura buscará la compañía de los que pueden instruirle.
Amos 3:3 hace la pregunta ¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo? Si no estamos en acuerdo con Dios, alguien tiene que cambiar. Puesto que Dios es perfecto, Él no cambiará. ¿Quién, entonces, tiene que cambiar? Nosotros, por supuesto.
Ojalá que yo no tengo que hablar contigo como esto, pero si es necesario, voy a hacerlo. Es parte de mi trabajo, y aunque no me gusta, he aprendido que si no lo hago, la situación va a empeorar. Si nos encontramos en tal discusión, pueden saber que tengo tu bondad en mi corazón y que no haría nada para dañarte, solamente quiero ayudarte.
Si te toca a ti recibir una palabra de corrección, quizás no puedes recibirlo inmediatamente. Pero no la rechaza, no se reacciona. La mejor cosa es considerarla, orar sobre la palabra, y pedir a Dios que Él te enseñe.


